El comité de empresa de la factoría de Nissan Motor Ibérica de Ávila ha pedido a los trabajadores «colaboración cero» con la compañía, como en las horas extra o cambios en el calendario laboral, en un intento por retomar las negociaciones rotas del convenio colectivo para el periodo 2021-2023. Por su parte, Nissan Motor Ibérica asegura que la «inflexibilidad» del comité está abocando a la factoría abulense a una «situación límite».
Esta primera medida ha sido dada a conocer este jueves por el presidente del comité, Felipe González, días después de que la compañía haya culpado a los representantes de los trabajadores de «bloquear» las negociaciones, provocando que esa «inflexibilidad» está abocando a la planta a una «situación límite».
Ante esta situación, el comité de empresa ha convocado este jueves dos asambleas, la primera de las cuales se ha celebrado esta mañana, con la asistencia de un centenar de empleados.
González ha asegurado que la representación sindical no se va a dejar «presionar» por la dirección de Nissan, ante «la misma cantinera» y «el mismo modus operandi» de otras ocasiones, y ha rechazado que «se lance la responsabilidad sobre los trabajadores», tras cuatro años «sin cambiar sus condiciones laborales».
En este contexto, el presidente del comité de empresa ha reconocido la «inquietud» de la plantilla, después de que en 2017 realizara un «esfuerzo» que ha supuesto una pérdida del poder adquisitivo del 23 %, que podría llegar hasta «un tercio de su salario» si no se asume la subida del IPC en 2021 y 2022.
Ante esta situación, la representación sindical ha pedido a la plantilla «colaboración cero» con la empresa en el momento de realizar horas extraordinarias, limitándose a cumplir con «el trabajo y el tiempo que tienen asignado».
Estas medidas, que por el momento son «internas» para que la empresa «vuelva a la mesa de negociación», también incluyen «no variar el calendario» de los ERTE «más que lo pactado, que son las dos semanas de antelación».
González no ha descartado «medidas más severas» si la situación «no evoluciona» y los responsables de Nissan «no vuelven a la mesa de negociación».
Ha señalado que tras la reunión mantenida hace unos días con responsables de la Junta de Castilla y León, estos «se comprometieron a hablar» con la compañía, para plantear una «reunión a tres bandas» que podría tener lugar a finales de marzo o principios de abril.
El presidente del comité de empresa ha insistido en que Nissan «sigue sin cumplir» el Plan Industrial, destinado a transformar la antigua planta de vehículos industriales en una de recambios de automóvil.
Por otra parte, ha criticado a la dirección tras «responsabilizar» de la situación actual a la plantilla, cuando es la compañía la que «tiene que traer la carga de trabajo y sacar la fábrica adelante».
«Si se hubieran traído las cargas de trabajo y los proyectos de Renault comprometidos, no se habrían visto afectadas las producciones», ha apuntado, después de que Nissan indicara que en el año fiscal a punto de finalizar, la producción se reducirá casi a la mitad de lo esperado.
Nissan culpa al comité de bloquear convenio y poner planta de Ávila al límite
Por su parte, Nissan Motor Ibérica ha culpado durante esta semana al comité de empresa de la planta que la multinacional tiene en Ávila de «bloquear» las negociaciones del nuevo convenio colectivo 2021-2023, de manera que esa «inflexibilidad» está abocando a la factoría abulense a una «situación límite».
Según ha señalado la compañía en una nota de prensa, esta circunstancia «compromete la buena marcha del proceso de transformación y el futuro de la propia fábrica», que ha pasado de ser una planta de vehículos industriales a un centro de recambios.
Por ello, la multinacional japonesa ha urgido a la representación sindical a «cerrar ya» un convenio colectivo que «mantenga la competitividad» de la factoría abulense y «no comprometa su futuro», ya que esta situación «dificulta gravemente la consolidación del proyecto de transformación», que en su opinión «se está cumpliendo según lo comprometido en empleo e inversiones».
Esta situación se produce un mes después de que el comité de empresa considerara «inaceptable» la propuesta inicial realizada por la dirección de la compañía para el nuevo convenio colectivo 2021-2023, tras la primera reunión celebrada entre ambas partes.
Desde entonces, Nissan asegura haber mantenido durante las últimas semanas «varias reuniones» con el comité de empresa para tratar de alcanzar un acuerdo de convenio colectivo que «permita consolidar el proyecto de transformación de este centro industrial».
La compañía explica que, «en contra de lo manifestado» por el comité, Nissan ha planteado «incrementos salariales consolidados en línea con el convenio de Renault, con la actual evolución del IPC y para asegurar la competitividad futura de la planta, en el polo industrial de la Alianza en Castilla y León».
La compañía cree que es «hora de llegar, lo antes posible, a un acuerdo que permita mantener a la planta en los márgenes de competitividad para atraer proyectos y nuevas actividades que garanticen su estabilidad y su futuro a largo plazo».
Al respecto, ha señalado que tanto la actual situación económica derivada de la covid-19 y el «retraso» en la construcción de la planta de estampación, han provocado que en el actual ejercicio fiscal -abril 2021-marzo 2022- la planta vaya a dejar de producir «un 47 por ciento del volumen esperado».
Sin embargo, asegura que con los trabajos de introducción de las nuevas piezas, Nissan «ha mantenido el compromiso de recuperación del empleo que adquirió en el Plan Industrial», de manera que están trabajando 300 de los 450 empleados de la plantilla «en línea con el objetivo previsto en el acuerdo social de 2017».
Nissan afirma que el proyecto de transformación de la fábrica está «en plena fase de despliegue», con la compañía logrando más carga de trabajo, lo que en su opinión contribuirá a que dicho proceso «se acelere este año» cuando concluyan dos infraestructuras que considera «clave».
Por una parte el almacén logístico de 21.000 metros cuadrados, cuyas obras comenzaron el pasado mes de noviembre y, por otra, la nueva planta de estampación -23.000 metros cuadrados-, a cuyo edificio ya ha podido acceder la compañía, que prevé concluir esta semana en su interior la instalación de la máquina inyectora de plástico para la producción de paragolpes de recambio.
Nissan dice haber invertido los 40 millones de euros comprometidos en el plan industrial inicial, una cantidad a la que prevé sumar otros 15 millones de euros hasta llegar a un total de 55 millones entre 2018 y 2022, sumándose a una cantidad similar por parte de la Administración autonómica.


