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Lección de economía de Daniel Lacalle a Carlos Sánchez Mato en su propia a casa

Daniel Lacalle suma otro KO en su larga lista de debates económicos. En un debate con Carlos Sánchez Mato, consejero de Economía del Ayuntamiento de Madrid, en la facultad de Económicas de la Complutense, en ‘casa’, según se jactó el podemita, Lacalle puso negro sobre blanco y dio una nueva lección de economía.

El cartel del evento llamaba al debate como si se tratara de un combate de boxeo, pero lo cierto es que la superioridad del economista y director de inversiones de Tressis se puso de manifiesto del inicio hasta el final. El discurso anticapitalista fue borrado en las más de dos horas que duró el encuentro. Una de las pruebas de la tunda que se llevó Sánchez Mato fue al final del evento, cuando los alumnos, la mayoría de izquierdas, se agolpaban para pedir fotos y autógrafos a Daniel Lacalle, y no tanto a Sánchez Mato.

En el primer round, Sánchez Mato acusaba al capitalismo de crear la principal preocupación de los españoles: el paro. «Sólo pueden obtener rentabilidad explotando a las clases trabajadoras», afirmaba, al tiempo que aseguraba: «Al capitalismo le viene bien que haya desempleo elevado porque eso le permite a las empresas explotar a la gente», según recoge LibertadDigital. El cojo discurso de Mato se derrumbaba ante la pregunta: ¿Quiénes son los clientes de las empresas? ¿Los explotados y parados?

El problema del paro en España no es culpa del sistema, según Lacalle, sino «un problema del sistema productivo«. «Es un problema de productividad» que nada tiene que ver con las reformas laborales. En este sentido, explicaba que «los sectores de alta productividad están manteniendo a los sectores de baja productividad». Asimismo, el economista en favor de una economía de mercado afirma que las constantes subidas de impuestas y el riego de subvenciones a sectores improductivos es un lastre para la economía española. Además, destaca la baja cualificación de los parados y la poca efectividad de las políticas públicas de formación. Sánchez Mato tan solo se limita a defender la ayuda y prestaciones por desempleo, que evitan «una revuelta social».

En el segundo round, Sánchez Mato defiende la Teoría de la Suma Cero, es decir, que si unos ganan es porque otros pierden. No obstante, Lacalle le vuelve a mandar a la lona tras poner como ejemplo la expansión de los países asiáticos: «No sólo no ha perjudicado a la OCDE sino que han hecho que aumente la clase media en el mundo».

Como defensor de las medidas ultraizquierdistas, Sánchez Mato exige «desincentivar a las clases altas«, por lo que hay que aplicarles una mayor presión fiscal. No obstante, los propios datos reales de recaudación muestran que a menores impuestos, mayores son los ingresos de las arcas públicas. Se reactiva la economía y desincentiva a los contribuyentes a la elusión fiscal. Lacalle ponía como ejemplo la fiscalidad y la tasa de paro en el País Vasco, de las más bajas de España.

En el tercer round, Sánchez Mato afirmaba: «No hay muchos empleados públicos en España», al tiempo que añadía: «Hay una canibalizazión de lo público». No fue Lacalle quien respondió sino un alumno: «450.000 políticos en España», un dato correcto porque «incluye a los liberados sindicales». A cierre de 2015, la fuerza laboral pública alcanzó los 3 millones de empleos públicos.

En otro de los puntos, Sánchez Mato instaba a subir salarios y aumentar el gasto público para salir de la crisis. No obstante, Lacalle le devolvió el golpe con un directo a la mandíbula mostrando un folio en blanco para que pusiera un solo país que habría salido de la crisis subiendo salarios y aumentando el gasto. Sánchez Mato no escribió ni uno.

El debate se fue calentando en otro de los apartados más polémicos, el del Tratado de Libre Comercio entre EE UU y la UE. «Sirve para favorecer a las grandes empresas», decía el de Podemos, a lo que Lacalle respondía: «Sirve para evitar que cambien las leyes por intereses políticos». «Las grandes empresas no necesitan TTIP, tienen abogados, una empresa pequeña que quiera vender en EEUU, sí lo necesita», zanjó.

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