La agencia de calificación Moody’s ha rebajado la nota de China, la segunda potencia del mundo y uno de los principales acreedores de EE UU, por su debilidad financiera y su aumento de deuda.
Moody’s coloca al gigante asiático al mismo nivel que Japón, en A1, desde Aa3, al tiempo que prevé un mayor apalancamiento de la economía china. La importancia que las autoridades chinas otorgan a mantener un crecimiento económico fuerte se traducirá en mayores estímulos, dadas las dificultades actuales para llegar a los objetivos de crecimiento, lo que contribuirá a un aumento de la deuda, según la agencia.
Las consecuencias de la bajada de la nota han golpeado al yuan y a las Bolsas de Shanghái y Shezhen.
En opinión de la calificadora, las reformas que emprende el Gobierno chino, que «podrán transformar el sistema económico y financiero» en un tiempo, no prevendrán un mayor aumento de la deuda y, por ende, del incremento de «pasivos contingentes». Esta decisión de Moody’s se produce en un momento de desaceleración de la economía china, que ha pasado en los últimos años de un crecimiento de doble dígito al 6,7 por ciento en 2016.
A pesar de que Moody’s espera que el PIB chino siga siendo «grande», augura que el crecimiento potencial caerá en los próximos años. «Al menos en el corto plazo, con una política monetaria limitada por el riesgo de provocar una nueva salida de capitales, el peso de apoyar el crecimiento recaerá mayoritariamente en la política fiscal, con el aumento del gasto por parte de entidades gubernamentales o relacionadas con el Gobierno», apunta.
Caída del crecimiento al 5%
Así, la agencia de calificación prevé que el crecimiento potencial de China caiga hasta cerca del 5% en los próximos cinco años. La agencia, no obstante, cambia hoy su perspectiva de la deuda china de «negativa» a «estable», ya que en el nivel «A1» los «riesgos están equilibrados».
Moody’s destaca los mecanismos con los que cuenta el país para atajar la inestabilidad financiera, como una cuenta de capitales prácticamente cerrada. «Mientras la liquidez pueda canalizarse hacia donde se necesita, los riesgos financieros seguirán siendo bajos», subraya.
En marzo del año pasado, Moody’s rebajó su perspectiva de la deuda china a «negativa», debido en parte a la incertidumbre sobre la capacidad de las autoridades para ejecutar las reformas económicas.


