A la fuga de empresas en Cataluña por la deriva separatista de Carles Puigdemont y Oriol Junqueras se suman ahora las bajas en TV3. En concreto, de dos reconocidos colaboradores, como Joan López Alegre, alías «el Catalán Tranquilo» por su tono pausado a la hora de desmontar falacias separatistas, y Nacho Martín Blanco.
En un artículo titulado «Adiós al circo del odio», publicado este martes en El País. «Cataluña se asoma al abismo de la separación, soplan vientos de ruptura con el resto de España y con la UE, pero sobre todo de discordia entre nosotros, los catalanes. Estos días a muchos nos duele Cataluña. Una pregunta que casi todo el mundo se hace ahora es cómo hemos llegado hasta aquí», señalan ambos ex colaboradores de TV3, quienes ponían la nota discordante en el ente público. Y es que, las ‘plurales’ tertulias de la televisión autonómica catalana se basan en un 5 contra uno, presentadores incluidos -5 invitados independentistas contra uno no separatista-.
Para responder a cómo se ha llegado esta situación, ambos autores destacan que los medios de comunicación públicos y subvencionados por la Generalitat y la educación son los «factores estructurales que, de forma sistemática, han favorecido la creación de un marco mental de alejamiento, cuando no de animadversión, hacia el resto de España».
López Alegre y Martín Blanco son llamados para representar a los llamados por los independentistas «unionistas». De hecho, se les llama para dar un aire de pluralidad en las tertulias, donde predomina el sesgo separatista. «Como colaboradores habituales de los medios catalanes, representantes de lo que ignominiosamente se ha dado en llamar cuota unionista», señalan. Precisamente es este el motivo para dejar de acudir a las tertulias y programas. «Nuestra presencia en las tertulias de TV3 y Catalunya Ràdio es contraproducente, pues solo sirve como coartada para demostrar su supuesta pluralidad y apuntalar la tesis dominante», prosiguen.
Catalunya Ràdio preguntó a los oyentes por los movimientos de la Guardia Civil y lo emitieron en directo. Se les preguntó si estaban dispuestos a impedir físicamente que se juzgara a Artur Mas
«La tesis oficial en Cataluña es que esta es una nación natural, telúrica, esencialmente buena, que desde hace al menos tres siglos vive una situación de opresión colonial insostenible dentro de un Estado artificial, pérfido y carpetovetónico, España, del que debemos escapar». Como muestra de algunos ejemplos, los dos reconocidos tertulianos destacan: «Todo vale. Se habla de Franco a todas horas y en cualquier formato de programa». «Desde Catalunya Ràdio se preguntó a los oyentes si estaban dispuestos a impedir físicamente que se juzgara a Artur Mas. Más recientemente, se les pidió que informaran sobre movimientos de la Guardia Civil en los días previos al referéndum ilegal del 1-O, información que luego se difundió en antena. Brigada de agitación y propaganda antiespañola, y ahora también oficina de reclutamiento y delación», escriben.
«Cuando la realidad se reduce a un único tema, la secesión, y las tertulias resultan monográficas, entonces la presencia de un solo tertuliano opuesto a la tesis de la tertulia —que defienden de consuno los otros tres o cuatro opinantes además del moderador, a veces reforzados por la opinión de algún telespectador que entra por teléfono— solo sirve para proyectar la idea de que se trata de una posición minoritaria, incluso marginal, en la sociedad catalana», subrayan en sus argumentos para no volver a pisar un plató de TV3. En este sentido, se autodefinen como un «colaborador necesario» e incluso «un tonto útil» para el proyecto separatista, por muy aguerrido que sea el discrepante.
«Esa pluralidad impostada, distorsionada, es la misma que se da en las series de televisión de TV3 en las que —como en su día denunció el corresponsal en España de The Wall Street Journal— “solo hablan castellano prostitutas y delincuentes”», continúan. «El tertuliano que no acepte la retahíla de falsedades que sustenta la opinión prevaleciente en los medios catalanes, y que se atreva a manifestarlo tantas veces como le parezca preciso, se verá indefectiblemente sometido a un agotador acoso y derribo por parte de sus contertulios, consentido e incluso alentado por el presentador», denuncian.
«Es triste reconocerlo, pero la convivencia en Cataluña, si se quiere tranquila, se levanta hoy sobre la resignada asunción por muchos catalanes no nacionalistas del ofensivo decálogo nacionalista, basado en el desprecio a España y a los españoles pero sobre todo a los catalanes que nos sentimos españoles», explican.
La convivencia en Cataluña si los comprometidos con la unidad de España trataran con el mismo desprecio a los separatistas
Solo hay que repasar la hemeroteca para darse cuenta de que si el resto de los catalanes, los que nos sentimos en mayor o menor medida comprometidos con el proyecto común español, mostrásemos por los separatistas el mismo desprecio que ellos muestran por nosotros, la convivencia en Cataluña sería insostenible.
«Cuando un medio público trata a parte de los ciudadanos a los que debería ofrecer su programación como malos catalanes, cuando no directamente como quintacolumnistas antidemocráticos, por no secundar la derogación del Estado de derecho que promueve el Gobierno autonómico, más vale denunciarlo y apartarse», expresan.


