Pedro Sánchez se juega su liderazgo en el PSOE el próximo jueves con la moción de censura contra el Gobierno de Mariano Rajoy. En caso de prosperar la votación, Sánchez entregará a España a las manos de los separatistas, ofreciéndoles más competencias, y clavando más impuestos a empresas y trabajadores.Los socialistas ya han propuesto en su anterior programa la creación de más impuestos, un hachazo fiscal sobre la banca, como la creación de la tasa Tobin, y cuyo efecto será contraproducente para los bolsillos de los trabajadores, obteniendo como resultado un menor consumo, y por tanto una menor recaudación fiscal.
Sánchez necesita los votos los separatistas catalanes, de Unidos Podemos y Compromís, junto con los 5 valiosos votos del PNV, que declinan definitivamente la balanza. Los nacionalistas vascos aún no han decidido si votar a favor o en contra, ya que la abstención daría como resultado el cambio de Gobierno. El programa de Sánchez en 2016 se basaba en crear impuestos y poner límites a los salarios en empresas privadas, siendo la primera vez que un Estado europeo impusiera por ley este techo, una muestra de la deriva radical del sucesor de uno del peor presidente que ha tenido España, José Luis Rodríguez Zapatero.
Sánchez, obsesionado con el IBEX 35
El PSOE propone limitar la inversión entre empresas españolas, al más puro estilo comunista. Asimismo, exige un límite de consejeros en la cúpula ejecutiva de las mismas empresas, y supervisar las operaciones entre la empresa y el consejero. Además, exigía limitar el tiempo en el consejo de los consejeros independientes y obligar a instaurar un sistema de cuotas, con una representación mínima del 40% de mujeres.
También se vería afectado el reparto de bonus y retribuciones del consejo. De esta forma, las retribuciones deben aprobarse en la junta de accionistas con votaciones individuales y con participación de los accionistas minoritarios.
Asimismo, la retribución variable de los altos directivos estarán sujetas a fuertes impuestos. El objetivo es desincentivar estos pagos y que no puedan superar la retribución fija.
Derogación de la reforma laboral
Además, Sánchez impondría un reversión de los recortes y reformas en un momento en el que se exige mantener las medidas actuales y con Bruselas vigilando las cifras de déficit. Según el programa del PSOE, cuya parte troncal se basa en la derogación de la Reforma Laboral y vincular de nuevo las pensiones al IPC, los sueldos de los trabajadores subirían entre un 2,5% y un 3,5%.
La banca sería el principal objetivo de los impuestos de Sánchez. La conocida Tasa Tobin es una de la promesas de los socialistas. Se gravaría así la mayoría de productos financieros, acciones, bonos y derivados. Todo con el fin de eliminar la especulación financiera.
Los llamados impuestos verdes serían una realidad y no se escaparía casi ningún sector: emisiones de CO2, NOX, vehículos motorizados, impuesto mixto sobre residuos industriales y peligrosos o tóxicos; y un impuesto sobre residuos plásticos.


