Los ex consejeros del PDeCat excarcelados bajo fianza este pasado lunes, Jordi Turull y Josep Rull, han relatado su versión sobre cómo es la vida en la cárcel de Estremera.
La celda tiene apenas 10 metros cuadrados, con ducha y lavabo. El día a día lo han pasado jugando al pin-pon, gimnasio, clases de francés, cursos de encuadernación, y series como «Rex» -que versa sobre las pericias de un policía y su perro- y «Aquí no hay quien viva». Asimismo, la comida está lejos de los elegantes restaurantes a los que solían acudir para almorzar o cenar. «La comida es muy flatulenta», afirman.
Turull y Rull han asegurado que la relación con los funcionarios de prisiones ha sido buena, e incluso charlaron sobre política. Tampoco han tenido ningún tipo de altercado con presos y guardan una buena relación con un reo vietnamita, con quien han jugado dos horas diarias al pin pon.
Las quejas se han centrado en los traslados, ya que fueron esposados por la espalda. Asimismo, las esposas apretaban cada vez que se realizaba un gesto con las muñecas. Así lo han relatado en dos entrevistas en Catalunya Ràdio y RAC1. Rull y Turull compartían la celda, equipada con dos literas, una ducha y un lavabo. Tan solo una cortina separaba la ducha del resto de la habitación.
Para Rull la comida «no era muy buena» y le ha provocado «llagas» en la boca. Como en cualquier prisión, las bandejas eran metálicas. Asimismo, una de las comidas fue hamburguesa, que estaba tan quemada que rompió el tenedor. Rull ha afirmado que echa de menos una copa y un cubierto de metal. La prensa les llegaba con varios días de retraso y solo pedían El Punt Avui, subvencionado y cuyos trabajadores irán a la huelga.
Una de las tareas que aprendieron de los reclusos fue planchar. En prisión no se permite utilizar la plancha normal y corriente, pero si se extiende bien la ropa y se pone encima el colchón no queda ni una sola arruga.


