Los clientes del Popular, ya sean en depósitos o cuentas corrientes o de ahorro, no tendrán perjuicio alguno por la compra del Santander. De hecho, pasarán a ser clientes del Santander.
Los depositantes y clientes no deben temer esta operación, ya que no perderán un solo céntimo con la misma. Y es que, el rescate del Popular se ha producido en perjuicio de accionistas y bonistas.
Los clientes tendrán ahora que estar atentos a las condiciones del Santander, ya que tanto sus derechos como valores pasarán a formar parte del banco presidido por Ana Botín. La venta del Popular al Santander no afecta a los clientes de esta entidad financiera.
El cambio más significativo que sufrirán los clientes del Popular a corto plazo será el cambio de numeración de sus cuentas que ahora adoptarán el código del Santander (0049) y perderán el del Popular (0075). En cuanto a los recibos domiciliados, lo más probable es que la entidad los redireccione automáticamente a la nueva cuenta. Eso sí, las domiciliaciones que se firmen una vez la entidad informe a los clientes de la nueva numeración se tendrán que realizar a la nueva cuenta.
Es probable, también, que debido a duplicidades Santander decida cerrar alguna de las 1.644 oficinas situadas en España que la entidad ha heredado, lo que provocaría algunos traspasos de clientes a otras sucursales. No obstante, Ana Patricia Botín ha afirmado este mismo miércoles que de momento los clientes del Popular serán atendidos por los mismos trabajadores y en las mismas sucursales.
Cambio de condiciones en cuentas y tarjetas
Los únicos productos que podrán sufrir cambios serán los de duración indefinida, básicamente las cuentas y las tarjetas de débito y de crédito que el Santander haya heredado del Popular, que podrían verse modificados tanto en los requisitos de tenencia como en las tarifas. Es decir, que podrían encarecerse, señalan desde el comparador HelpMyCash.com. Aunque la compra no tiene que alterar, per se, las condiciones de los productos del banco adquirido, es probable que más pronto que tarde el Santander acabe adaptándolos o eliminándolos, para ajustarlos a su estrategia de negocio, basada desde hace dos años en el Mundo 1|2|3. Esto podría disparar el número de titulares de la Cuenta 1|2|3 durante los próximos meses si el banco decide traspasar a sus nuevos clientes a su producto estrella.
Sea como fuere, la Ley 16/2009 especifica claramente que el banco deberá informar a los clientes como mínimo dos meses antes de instaurar las nuevas condiciones contractuales, plazo durante el cual el cliente podrá rescindir el contrato unilateralmente si no está conforme con la nueva propuesta.
Los depósitos a plazo fijo mantendrán su rentabilidad
Los titulares de depósitos a plazo fijo conservarán sus condiciones hasta el vencimiento, por lo que no verán modificada la rentabilidad. Eso sí, una vez llegado el vencimiento y, en caso de renovación, las nuevas condiciones serán las que dicte el Santander. No ocurrirá lo mismo con las cuentas de ahorro, cuya rentabilidad podrá verse modificada con dos meses de preaviso.
Las deudas siguen vigentes
Al igual que ocurre con los depósitos y con el resto de los productos que estén soportados por contratos de duración definida, los préstamos y las hipotecas seguirán vigentes con las condiciones que se pactaron en el contrato. Se mantendrán el tipo de interés, las comisiones, el plazo y el importe a deber, la única diferencia será que cambiará el acreedor y que las posibles modificaciones que se quieran negociar ahora tendrán que pactarse con el Santander en lugar de con el Popular. En cualquier caso, la deuda se mantiene vigente.
En el caso de ser accionista del Popular, la mala y única noticia es que perderán todo lo invertido. No recuperarán ni un euro, aunque ya hay movimientos de distintos bufetes de abogados y asociaciones de consumidores de cara a futuras demandas.
En este sentido, el valor en Bolsa del Popular está estipulado en unos 1.300 millones de euros. No obstante, según el fondo estatal de rescata bancario, el Frob, el banco tiene una valoración negativa de 2.000 a 8.200 millones de euros, pese a que cumple con los requisitos de capital y pasar los test de solvencia de la banca. Un hecho que deja en entredicho la labor de los organismos reguladores y quienes deben velar por el sistema financiero.
Para justificar la pérdida del 100% de la inversión, el Popular ha realizado una reducción de capital a cero euros y amortizar así todas las acciones, perdiendo el 100% del dinero los 305.000 accionistas, entre los que se encuentran los propios trabajadores de la entidad financiera inexistente tal y como se conocía hasta ahora. De hecho, ha cambiado el equipo gestor desde hoy mismo. En cuanto a los poseedores de deuda, los tenedores de bonos subordinados, titulares de los «cocos» -1.250 millones de euros y que vencían el próximo 10 de julio- y los de la deuda de más riesgo pierden también todo el dinero invertido. Se salvan los titulares de la deuda senior.


