Desde España hasta EE UU. Los ataques, infundados en la mayoría de casos, contra el Banco Popular se han sucedido en los últimos meses. Ahora se le llega a señalar como «el banco más italiano de España».
Banco Popular es uno de los pocos bancos españoles que no ha recibido rescate bancario y sus ratios de solvencia se mantienen por encima de los niveles requeridos por Bruselas, aunque es de los más bajos de España y con pérdidas de 3.600 millones en 2016, con pérdidas en este primer trimestre del año. La entidad presidida por Emilio Saracho tiene aún que limpiar su balance de los activos tóxicos debido a su altísima exposición al ladrillo. El banco tiene cerca de 20.000 millones de euros en préstamos incobrables.
Pero medios de comunicación han ido más allá. El ataque de El Confidencial llega a poner en boca del presidente Emilio Saracho las palabras «venta urgente», mientras que el banco lo desmiente por completo, llegando a asegurar que estudiará las correspondientes acciones legales. Pero estos ataques no son nuevos, a finales de noviembre se llegó a publicar que Ángel Ron presentaría su dimisión de forma inminente, cuestión de horas. No obstante, tal y como desmintió Intereconomía.com, durante esos días no se iba a producir el cese. Tuvo que pasar más de un mes hasta que el Consejo del Popular aprobara el cambio en la cúpula.
Este lunes, el Banco Popular respondía también a El Confidencial, al que acusa de «tergiversar» informaciones sobre la entidad financiera, presidida por Emilio Saracho. «Banco Popular deplora la insistencia de este medio en tergiversar los hechos y crear un clima de desconfianza alrededor de nuestras actividades y situación financiera y se reserva de nuevo el derecho a actuar ante instancias judiciales para proteger sus intereses y el de sus clientes e inversores», ha afirmado la entidad en un escueto pero contundente comunicado. El texto del desmentido lleva la firma de Francisco Aparicio Valls, consejero y secretario del Consejo de Administración, como en el anterior comunicado para desmentir también informaciones de El Confidencial.
El Banco Popular tacha de «noticias falsas y tendenciosas» las informaciones publicadas en El Confidencial. Según la entidad financiera, estos textos «contienen errores y aseveraciones de distinta índole incluyendo estimación de provisiones pendientes con importes enormes, sin fundamentar su magnitud, que está totalmente alejada de cualquier estimación razonable». También ha desmentido que el Banco Central Europeo haya finalizado una inspección hace dos semanas o en fecha reciente, que haya emitido sus conclusiones relativas a provisiones o que haya hecho valoración alguna sobre los depósitos.
Las presiones en el seno del consejo procedían de la familia del Valle, señalada por los pequeños accionistas como uno de los responsables de las fuertes caídas en el Popular en Bolsa, junto con la falta de claridad de la nueva cúpula sobre el futuro: o ampliación de capital o venta, sea mediante fusión o troceada.
Ahora desde EE UU se le llega a comparar con un banco italiano, donde la mayoría de los grandes bancos han tenido que recibir dinero público, es decir, de los contribuyentes para poder solventar la crisis. El último en caer ha sido Monte dei Paschi. La comparación con un banco italiano está muy alejada de la realidad, al menos en cuanto a las cifras de solvencia, ya que Popular sí pasa los requisitos exigidos por los supervisores europeos.
Popular cuenta con activos por valor de 147.000 millones de euros, un montante que le hace ostentar el sexto puesto de la banca española, aún así se le llama el banco español más italiano, por limpiar 20.000 millones de préstamos incobrables. Asimismo, se afirma que «necesita capital«, pese a que en ese caso el Banco Popular no tiene prisa ninguna. La ampliación de capital, descartada por ahora, estaría cifrada entre los 3.000 y 5.000 millones de euros, al tiempo que trata de retener depósitos, pero no ha registrado una pérdida de 6.000 millones en enero, como afirmaba El Confidencial.
Estos ataques se producen después de que el Popular haya visitado mínimos históricos en Bolsa y haya recuperado un 30% en tan solo una semana. Desde la sucesión de noticias negativas, los inversores han realizado ventas que han dejado tocada la cotización.
El Wall Street Journal publica este viernes un artículo en el que asegura que la duda está en el origen del dinero que ayude a reflotar si en inversores privados o en la deuda soberana, es decir, el contribuyente. Curiosamente, la mayor parte de los ataques provienen desde EE UU vía bajadas de nota de las grandes agencias de calificación. Saracho aseguró entonces que la vía más factible era la ampliación de capital, pero tampoco aseguró que fuese la única para mantener la independencia del banco.
Firmas de inversión, ¿interesadas en un desplome del Popular?
Varios bancos de inversión, como JP Morgan, BBVA o UBS, también han realizado pésimas recomendaciones sobre el valor, unos análisis que sorprendían con precios objetivos bajísimos en la cotización. El BBVA apuntaba a una caída del 40%, hasta los 0,5 euros por acción, un nivel que conllevaría casi la venta del Banco. Curiosamente, el BBVA, junto con otros grandes bancos, está en las quinielas para comprar la entidad financiera presidida por Saracho. Ese precio sería un 97% por debajo de los máximos históricos del Popular, cuya capitalización bursátil alcanza los 3.146 millones de euros a cierre de esta semana.
El banco suizo, por su parte, cambió su visión sobre el Popular en tan sólo unos pocos meses, de animar a los inversores a comprar en la ampliación de capital de hace casi un año a vender títulos como si no hubiera un mañana. La explicación de un supuesto experto grupo de analistas fue sencilla, pero aún más sorprendente: «Fuimos demasiado optimistas«. Es decir, que sus análisis a largo plazo se quedaban en tan solo tres trimestres, ni un año, período a partir del cual comienza a entenderse una inversión a medio plazo. El precio objetivo fijado por UBS era de 0,8 euros, casi un 40% por debajo del fijado en la ampliación de capital, en los 1,3 euros. Poco después, el precio para UBS eran los 0,78 euros.
Pero los ataques no se quedaron únicamente en ese punto. JP Morgan, el tercer banco más grande del mundo por capitalización bursátil, ha asegurado que otra alternativa del Banco Popular sería su venta a Banco Santander, CaixaBank o BBVA, pero esta opción está prácticamente descartada debido al desembolso que tendrían que hacer las entidades financieras, cifrando la operación en unos 7.400 millones de euros.
Popular está realizando una estrategia de desinversiones de activos improductivos, y aún la mantiene, según el último comunicado de la CNMV, desmintiendo así que la haya descartado. Las ventas suman ingresos al banco, que aún tiene que realizar más desinversiones para sanear el balance.
Tal es la situación que tanto el Ministerio de Economía como el mismo Banco de España han tenido que recordar a los inversores la solvencia del Banco Popular, cuya credibilidad y falta de confianza es el verdadero motivo por el que el banco sufre en Bolsa, y más en estas últimas sesiones presa de la volatilidad.
Según el Wall Street Journal, «el Popular está explorando una venta completa a un rival«, sin citar ningún tipo de fuente, pero haciéndose eco del comunicado de la CNMV en el que se niega una venta urgente.
En caso de que finalmente se lleve a cabo la operación solo dos bancos españoles podrían asumir la ampliación de capital necesaria para comprar al Popular: Banco Santander o BBVA, los dos mayores prestamistas de España. «Los accionistas de Banco Popular seguirán sufriendo más», afirma el diario económico.
Los minoritarios han exigido al Popular que emprenda ya las acciones legales que estime oportunas, más cuando estas publicaciones están perjudicando los ahorros de miles de familias, que han puesto todo el dinero en acciones de la entidad financiera, según apuntan a Diario 16.


