A río revuelto, ganancia de pescadores es la máxima que ha llevado a cabo Banco Santander sobre el caos en Banco Popular, fichando a uno los directores más importantes de la entidad financiera presidida por Emilio Saracho.Se trata de Eduardo Pomares, director de la división de instituciones religiosas de Banco Popular, es decir, el gestor del patrimonio del clero y lo hace en un momento en el que el futuro del Popular está plagado de incertidumbres, según publica El Independiente.
‘Monseñor’, como le apodan a Pomares en la entidad financiera, refuerza así su área de relaciones institucionales. Es un gestor que conoce a toda la cúpula de la Iglesia en España, desde obispos hasta arzobispos. La mayoría de ellos son clientes del Popular dada la composición del accionariado. En su red de LinkedIn, Pomares se presenta como «director de Banco Popular».
El fichaje de Pomares se produce en un momento crítico para el Popular, que ha recibido la rebaja de dos agencias de calificación en las últimas semanas, situándolo en «bono basura» y abriendo la puerta a una nueva más. En este tiempo, los mensajes para tratar de calmar o al menos tranquilizar al mercado no han servido de mucho, más cuando el desplome ha continuado hasta marcar en Bolsa nuevos mínimos históricos y con una creciente presión bajista, en la que se incluye George Soros o el Gobierno de Canadá a través del fondo soberano de pensiones.
El Gobierno ha salido en defensa de la entidad financiera, asegurando que es solvente y cumple con los requisitos de capital. Sin embargo, este mensaje es claramente contrario a los movimientos del mercado, que solo ha dado una ligera tregua en la última semana. Moody’s recortó en dos escalones la calificación de la deuda del Popular, cortando así el intento de colocar deuda en los mercados, una de las opciones que se barajaba para reforzar solvencia y capital.
De esta forma, a Popular solo le caben dos vías: acometer una ampliación de capital o venderse -en partes o en su totalidad-. Las ofertas en los últimos tiempos se han producido desde el Banco Santander y desde BBVA, pero CaixaBank también quiere sacar provecho de los próximos movimientos del sector en España, por lo que no es descartable que también puje.
Hasta ahora Popular se ha conformado con realizar un anuncio las próximas semanas, sin dar aún una mayor visibilidad sobre su futuro. Se esperan fuertes desinversiones en el ladrillo, uno de sus talones de aquiles, pero no se descarta que se produzcan nuevos movimientos de calado en próximas fechas. El mercado descarta la emisión de deuda convertible antes de una ampliación de capital, que se daría a precios de derribo, golpeando a los sufridos accionistas.
Dentro de los nombramientos, el Popular ha fichado a Miguel Escrig como director financiero, que deberá ahora valorar los activos problemáticos, así como calcular la necesidad de capital. Esta última se estima en unos 4.000 millones, casi el doble de la última apelación al mercado, y superior en 200 millones a su valor en Bolsa.


