Las medidas de Recep Tayyip Erdogan, presidente metido a dictador en Turquía, han desplomado la lira y sobrecalentado la economía turca. Ahora se están sufriendo las consecuencias, con un creciente riesgo de impago y una inflación del 12%, mientras se persiste en dar crédito barato.
BBVA no es ajeno a este gran incendio económico. Turquía es uno de los mercados importantes y por el que más ha apostado la entidad presidida por Francisco González, comprando el 49% de Garanti, una de las grandes entidades financieras del país, con las que ha perdido 1.840 millones de euros, un 63% más de los 1.123 con los que ha visto mermado su beneficio por Telefónica.
Turquía, como Argentina y otros países donde opera BBVA, registra un desplome de su divisa. La lira se ha hundido frente al dólar, mientras Erdogan insiste en apagar el fuego con gasolina, obligando a prestar dinero a bajos tipos de interés para mantener el consumo, mientras la inflación se desboca ya al 12%, seis veces más que en España.
La debilidad de la lira y el sobrecalentamiento de la economía incrementan los riesgos de impago de las empresas turcas
Según los datos recogidos por Crédito y Caución, Turquía registró en 2016 una caída de la confianza económica y una breve contracción económica. Con una bajada de impuestos, incentivos al empleo y más apoyo a la financiación, la recuperación fue en forma de ‘V’, una brusca caída para dar paso a una vertiginosa subida. En 2017, el PIB real de Turquía subía al 7,4%.
No obstante, en el último informe, se da la siguiente alerta: «El motor económico turco se está sobrecalentando claramente y está empezando a fallar». La inflación alcanza ya el 12%, muy por encima de la tasa prevista por el banco central, en el 5%. «Los tiempos económicos turbulentos están lejos de haber terminado. Es posible, incluso, un escenario de aterrizaje forzoso», ha advertido.
El enfriamiento gradual de Turquía «requiere cierta alineación implícita entre la política fiscal y monetaria que hasta ahora ha estado ausente», señala la entidad.
«La situación actual, en la que las tardías medidas agresivas de política monetaria del banco central intentan compensar el excesivo estímulo fiscal del gobierno, no es un mix óptimo de políticas. Un nuevo episodio de volatilidad en el tipo de cambio, seguido por el agotamiento de los flujos de capital, sería el desencadenante más probable de un aterrizaje forzoso de la economía turca”, afirma.
Los exportadores europeos, golpeados por la depreciación de la lira
“La depreciación de lira es una mala noticia para los socios comerciales turcos. Aunque una moneda más barata hace que Turquía sea más competitiva en términos de costes y apoya el crecimiento de las exportaciones turcas, la demanda de productos de importación, más costosos, debería comenzar a desacelerarse desde su alta tasa actual de crecimiento”.
La Unión Europea, que representa el 37% de las importaciones turcas, podría resultar la más afectada ya que Turquía puede desviar aún más su demanda de Europa hacia importaciones más baratas de China, Rusia y Oriente Medio.
El informe difundido por la aseguradora de crédito líder en España advierte que “los socios comerciales europeos deberían preocuparse por la salud financiera de las empresas turcas con las que hacen negocios” ya que la deuda externa, que es principalmente propiedad del sector privado, supera el 200% de las exportaciones turcas de bienes y servicios. “En particular, las empresas no financieras corren un riesgo cambiario sustancial con aproximadamente la mitad de sus préstamos totales, que representan cerca de 70 % del PIB, denominados en moneda extranjera”.


