Criteria Caixa, uno de los accionistas de referencia de Abertis y de numerosas cotizadas españolas, emprende la huida Cataluña y traslada su sede social a Palma de Mallorca. Lleida.net asegura que está en riesgo la licencia de operador europeo, mientras que Agbar prefiere Madrid.
El holding de CaixaBank ha asegurado que el cambio de sede social es para «mantener los intereses» y la «operativa normal de la entidad». No obstante, es temporal, ya que asegura que solo se mantendrá alejada de Cataluña «en tanto se mantenga la actual situación en Cataluña».
El comunicado remitido a la CNMV el pasado sábado indica que la nueva sede social se ubicará en la Plaza Weyler, número 3, de Palma de Mallorca «para mantener los intereses y la operativa normal de la entidad». También se traslada el Patronato de la Fundación Bancaria Caixa d´Estalvis i Pensions de Barcelona “la Caixa”, en su condición de Accionista Único de CriteriaCaixa, tras la reunión celebrada ayer, día 6 de octubre de 2017. El pasado viernes, CaixaBank trasladaba su sede desde las torres negras de Barcelona a Valencia. La entidad financiera se acoge al decreto aprobado este viernes por el Gobierno para facilitar la salida de empresas cotizadas, ya que no tendrán que reunir a los accionistas y votar en una Junta.
La Fundación Bancaria La Caixa tiene la gestión directa de la Obra Social, que se financia con los dividendos obtenidos de CriteriaCaixa, y cuenta este año con un presupuesto de 510 millones de euros, principalmente para actividades sociales, educativas, culturales, de investigación y emprendimiento. Se trata de la Fundación más importante de España y la tercera del mundo por volumen de activos, tan solo superada por la fundada por Bill Gates y de Wellcome Trust. Sus iniciativas benefician a 10,5 millones de personas. Criteria gestiona el patrimonio de la Fundación Bancaria y en su cartera constan participaciones en sectores estratégicos como bancario, energético, las infraestructuras, los servicios y el negocio inmobiliario. Entre sus acciones figuran las de grupo financiero Inbursa o el BEA (The Bank of East Asia), y posee parte de Abertis, un 24%, Gas Natural Fenosa, un 20%; Suez, Saba o el grupo de telecomunicaciones Cellnex.
Por otro lado, este fin de semana también se han conocido la huida de Agbar y Lleida.net, que trasladan su sede social a Madrid. Lleida.net, dedicada a operaciones tecnológicas y prestación de servicios cotiza en el Mercado Alternativo Bursátil. Según la compañía, la decisión obedece a «reducir los riesgos ajenos al normal funcionamiento de la compañía, tales como la posible pérdida del estatus de operador europeo, de las numeraciones, de las certificaciones europeas obtenidas o en proceso de obtención, así como los cambios en las condiciones de los acuerdos de interconexión obtenidas al amparo de dicho estatus».
Agbar, matriz de Aguas de Barcelona, aprobó trasladar su sede social «de forma temporal» a Madrid. La decisión se debe a la responsabilidad de “preservar la seguridad jurídica de los inversionistas” de la empresa. Agbar está en manos de la francesa Suez Environment, que ya huyó de Cataluña en 2015 tras la tensión independentista de entonces. El movimiento se produjo por razones “administrativas y organizativas”.
Todo ello responde al golpe de Estado en Cataluña llevado a cabo por Carles Puigdemont y Oriol Junqueras, quienes han constatado como la fuga de empresas se hace real y efectiva, en contra del discurso habitual del independentismo, que aseguraba que no se iba a producir.


