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Emilio Saracho, el último presidente del Banco Popular antes de su resolución y venta al Santander por un euro.

El despacho Durán & Durán presenta la primera denuncia penal contra Saracho

Las denuncias contra el ex presidente del Banco Popular se suceden, pero la última interpuesta por el despacho de abogados Durán & Durán se refiere concretamente a Emilio Saracho, ex presidente del Popular, por administración deseleal, al tiempo que pide la investigación sobre el mandato dado a JP Morgan.

El abogado Miguel Duran firma esta denuncia penal interpuesta ante la Audiencia Nacional. Para argumentar los motivos, Duran apunta a la estrecha vinculación de Emilio Saracho con el Banco Santander y JP Morgan. El Popular encargó a JP Morgan sondear el mercado para buscar un comprador, motivo por el que cobró 20 millones de euros y una comisión del 1%.

Según la denuncia a la que ha tenido acceso Intereconomía.com, Saracho trabajo en la génesis de la filial Banco Santander Negocios, para ser nombrado después responsable del área de Grandes Empresas de la entidad financiera e incluso Director General Adjunto. Hasta 1998, el ahora ex presidente del Popular trabajó para Goldman Sachs, y después pasó a formar parte de JP Morgan Private Bank para Europa, Oriente Medio y África.

El 21 de diciembre de 2016, el Popular comunicó a la CNMV el nombramiento de Saracho como nuevo presidente de la entidad financiera, en sustitución de Ángel Ron. Este cambio fue ratificado en la Junta de Accionistas de febrero y el 20 de ese mes, oficialmente tomaba las riendas de la entidad financiera. El reemplazo de Ron se debió a una guerra interna en el consejo de administración del Popular, con Antonio del Valle enfrentado directamente a Ron. De hecho, fue Del Valle quien llevó de la mano a Saracho a la cúpula del Popular.

Con Saracho en la presidencia, Popular tenía un valor bursátil de 5.000 millones de euros, y a partir de ahí empezó el principio del fin del Popular con hechos «sorprendentes», según apunta la denuncia. «Se realizaron ajustes de cuentas, pero que en realidad no tuvieron una traducción efectiva en las mismas y, además, desde el nombramiento de Saracho se han venido dando una serie de mensajes ambiguos que han provocado desplomes consecutivos en las cuentas de la entidad». Sus intervenciones públicas hicieron desplomarse al Popular un 20%.

Desde el nombramiento, Saracho ha sostenido que el Banco Popular era solvente y que cumplía con los requisitos, pero el hundimiento en Bolsa pone de relieve que sus manifestaciones no se ajustaban a la realidad. Asimismo, tampoco ha cumplido con sus obligaciones que le incumbían legal y estaturariamente, llevando a la compañía a la intervención y, sobre todo, incumpliendo absolutamente con el deber de información a los accionistas.

Asimismo, la denuncia se hace eco de los 86 millones de euros pagados por JP Morgan a Saracho por su salida de la entidad financiera estadounidense. Pese a esta vinculación, el Popular escogió a este mismo banco para buscar un comprador. «Un evidente conflicto de intereses», según recalca el texto al que ha tenido acceso este diario. El encargado de JP Morgan fue José Antonio Cerezo, amigo íntimo de Saracho desde hace casi 30 años.

Saracho y Botín, al frente de Santander Investments

El inicio de la relación entre el ex presidente del Popular y Cerezo data de la década de los 90, tras coincidir en Goldman Sachs. Junto a Ana Botín, presidenta del Santander, Cerezo y Saracho dirigieron conjuntamente Santander Investments. Una vez finalizada la etapa en el Santander, Saracho recaló en JP Morgan, y Cerezo le siguió después.

Durante sus intervenciones, Saracho dejó abierta la puerta en su primera Junta de Accionistas que las alternativas al Popular pasaban por una ampliación de capital o una venta a otra entidad, pero siempre afirmando que la entidad era solvente y que disponía de fondos para aguantar la situación durante un año. Estas declaraciones contrastan con la quiebra de la entidad financiera, donde los accionistas y bonistas de la deuda de mayor riesgo lo han perdido todo.

La entidad entraba en quiebra sin dar a conocer esta situación a los accionistas de la misma, y «sin embargo, pese a la estrecha vinculación existente entre Saracho, JP Morgan y Santander se ha llevado a cabo una operación de venta, previa intervención de la compañía, por tan solo un euro, a espaldas por completo de los legítimos propietarios de dicho banco, sus accionistas», prosigue la demanda. Cabe recordar que Saracho no posee ni una sola acción del banco.

En este sentido, Duran exige investigar la concreta contratación de los servicios de JP Morgan por parte del consejo de administración del Popular y dilucidar si ha existido una conducta presuntamente constitutiva del delito de administración desleal tipificada en el Código Penal.

Saracho ocultó a los accionistas la verdadera situación financiera de la compañía

Según la denuncia, «Saracho ha ocultado a los accionistas la verdadera situación financiera de la compañía, sin convocar la Junta de Accionistas para informar sobre las distintas alternativas y opciones existentes para salvar dicha situación, de forma que el máximo órgano de administración del banco ha rendido cuentas a terceros al margen de los accionistas, de forma que han tenido más y mejor información sobre lo que sucedía en la compañía tanto su anterior empleadora, JP Morgan, como la entidad en la que históricamente había prestado Saracho sus servicios profesionales, Banco Santander«.

Asimismo, también exige la investigación sobre las conductas realizadas por el consejo presidido por Saracho, si se han excedido en el ejercicio de sus funciones, y si fruto de esto se ha causado un perjuicio al patrimonio de los accionistas. En este sentido, ve «sospechoso» que tras su nombramiento en Banco Popular Saracho haya designado a JP Morgan para buscar un comprador, más después de percibir esos 86 millones de euros, y por los que la entidad española había pagado 20 millones y el 1% de la comisión, al tiempo que la venta haya recaído en el Santander y tan solo por un euro.

Saracho no ha ofrecido en los casi cuatro meses al frente del Popular información veraz ni a los accionistas ni al mercado, concluyendo su gestión con una intervención y venta del banco llevada a espaldas de los dueños de un banco con 91 años de historia -cumpliría 92 este próximo mes de julio-.

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