Las eléctricas mandan a sus pelotones de comerciales para cambiar a contratos más caros a sus clientes. Llaman a las puertas de las casas presentando credenciales falsas con el fin de obtener el número de contador.
Varios comerciales de un foro de Internet han puesto de manifiesto las malas prácticas de las comercializadoras eléctricas con el fin de obtener el sueldo a fin de mes, pero dejando una factura más cara al cliente.
«Captábamos clientes de forma legal, pero poco ética», afirma uno de ellos, que admite haber colocado servicios extras con «un jugoso juego de palabras» que ni el cliente entendía. Los comerciales de las eléctricas tenían a su favor la ilusión del cliente por los fuertes descuentos que se ofertaban, hasta un 50%, pero la realidad es que era una oferta que se dirigía al término fijo de la factura, es decir, un máximo de 5 euros era el ahorro real al cliente, a cambio se le incluían unos servicios extras «que no sirven para nada» y por los cuales los afectados tenían que pagar una media de unos 20 euros al mes.
Las buenas palabras y los buenos modales de algunos de estos comerciales les abría la puerta a poder modificar el contrato, pero siempre mediante mentiras y engaños. Pero para poder aplicarlo era necesario tener el consentimiento del cliente, «cegado» por un supuesto ahorro del 50% en la factura de la luz o del gas.
El objetivo del comercial no era otro que la factura de la luz y el CUPS, el número asociado al contador, éste junto a la cuenta bancaria son los dos números fundamentales para poder modificar un contrato eléctrico. Para ello, casi siempre en un buen tono de voz -aunque también los hay agresivos-, se pide amablemente la última factura de la luz para comprobar que se están aplicando los descuentos. Todo ello con un «por favor», una muestra de buena educación, aunque para perversas intenciones.
Según uno de los comerciales, todas sus víctimas no se resistían a sus artes. «Traían gustosamente su última factura de la luz o gas», se jacta. Además, no había discriminación, daba igual que el cliente fuera o no de la empresa con la que acababa de presentarse. Lo único que tenían que tener muy en cuenta era que no estuvieran acogidos al bono eléctrico. «Con ese tipo de contratos no podíamos hacer el porte», ha asegurado.
Estos comerciales también tienen a su favor la gran ignorancia de la gente sobre el tema eléctrico. «Daba igual la edad, educación o estatus social. Todos colaban«, denunciaba. Una vez con la factura en su poder, el gran tesoro que han ido a buscar, y tras comprobar que se podía realizar el cambio en el contrato, se le explicaba al cliente que se le iba a aplicar un descuento del 50% en el término fijo de la factura, mientras que el cliente, desconocedor de la propia factura eléctrica, entendía que se le aplicaría un descuento sobre el total, es decir, que si pagaba 100 euros solo pagaría 50 a partir de entonces.
Para rellenar el contrato se necesitan los datos personales del cliente, se le añadían servicios extras -con importes muy superiores al descuento que se le iba a aplicar- y se le pedía fotocopia del DNI. Algunos de estos comerciales portaban directamente una fotocopia portátil. Tan solo falta el dato más relevante de todos: la cuenta bancaria completa. Por motivos de seguridad, en ningún recibo de suministro -luz, gas, teléfono…- aparece el número de cuenta íntegro, sino que se eliminan los números finales por asteriscos. Como el cliente ya estaba embaucado, era fácil conseguir este dato.
En este caso, el cliente contraba con Gas Natural el servicio «Servielectric«, que costaba más de 20 euros al mes y «no servía para nada». Asimismo, asegura que había dos servicios más extras con esta misma compañía.
Este comercial afirma que había otros compañeros que «falsificaron firmas, fechas de DNI caducados o de contratos de más de tres meses». El engaño era tan elaborado que los comerciales «incitados por la empresa subcontrata» daban números de teléfono de otras personas, para hacerse pasar por esos clientes y hacer el contrato de forma fraudulenta. Es decir, la empresa creía hablar directamente con el cliente al que se le va a realizar el cambio.
«Esta empresa me incitaba a cometer delitos de fraude, no me pagó ni el tiempo trabajado ni dietas ni alojamiento. Cobraba de comisión por contrato y no me tenia dado de alta. Ni yo, ni mis compañeros en toda España», denuncia.
Otros comerciales han ido más allá. «En la práctica, con tan solo obtener el CUPS, haciendo un garabato en lugar de la firma del cliente y contándole el cuento que a cada uno improvise en el momento de la visita, se puede tramitar un cambio de compañía», asegura otro.
«Ni siquiera hace falta el número de cuenta Al no poder pagar, simplemente se acumula deuda y encima se impide el retorno a su compañía de origen, alegando impago», continúa una comercial.
Competencia ha llevado a cabo duras sanciones contra eléctricas por estos y otros motivos, como el de una mujer de Sevilla a la que cambiaron de compañía. El comercial de turno le inventó un marido y atribuyó a éste la firma de un contrato con Endesa. No obstante, esta mujer nunca había estado casada, según recoge Infolibre. Asimismo, Competencia también ha detectado casos con datos falsificados y suplantación de identidad, tal y como denuncian los comerciales.

Aspaym abre en Matapozuelos una tienda con 200 referencias de Alimentos de Valladolid
Aspaym Castilla y León inauguró esta mañana en Matapozuelos una tienda en la que se pueden adquirir hasta 200 productos

