Venezuela se acerca peligrosamente al impago. Este lunes negocia con los acreedores la reestructuración de la deuda y no se descarta ningún escenario, incluidos la quita o el impago. Este último camino dejaría a Repsol a los pies de los caballos.
Repsol tiene contabilizado un patrimonio de 2.131 millones de euros a cierre de septiembre, apenas 50 millones menos que en junio. La petrolera dirigida por el nacionalista vasco Josu Jon Imaz podría perderlo todo en el país, pero por ahora ha cobrado cada vez que tocaba, aunque lo ha hecho en especie en algunas ocasiones ante la falta de liquidez del Ejecutivo de Nicolás Maduro.
Repsol tiene un estrecha relación con PDVSA, la petrolera estatal venezolana, con grandes proyectos e inversiones conjuntas, pero también por ser la española un ‘banco’ para la energética bolivariana. No obstante, la tormenta perfecta, el estallido de esta bomba de relojería, estaría cerca de activarse. De hecho, si Maduro no logra un acuerdo con los acreedores, Repsol no cobraría en efectivo la parte de los créditos concedidos, y provocaría un impacto significativo en las cuentas.
El mercado ya se hace eco de la rebaja de la nota de Moody’s al bono venezolano, con una fortísima caída y con los intereses disparados. Hasta ahora, Repsol tiene dos campos en zonas de Venezuela, como Cardón IV y Quiriquire y PDVSA debe aún un préstamo de 1.200 millones a la española, junto con intereses, que ha ido cobrando hasta ahora.
El préstamo con la petrolera bolivariana sirvió para fortalecer la estructura financiera de la empresa mixta Petroquiriquire, pero sirvió de excusa para poder repatriar 2.400 millones de dólares. De forma que el dinero llegado a Petroquiriquire pasaba a una cuenta fuera del país, sin control de PDVSA, y con plena autonomía para tomar decisiones sobre capital, dividendos y servicio de deuda. Para ello Repsol se sirvió de una tercera empresa para gestionar la cuenta de Petroquiriquire pero ya desde fuera de las fronteras bolivarianas.
En caso de llegar al impago, Repsol sí sufriría un revés en el país, más cuando EE UU ya ha sancionado a destacados dirigentes del Ejecutivo por sus vinculaciones con el narcotráfico.
Moody’s rebajó el ‘rating’ de PDVSA a ‘Ca’ -impago- desde ‘Caa3’ -impago selectivo-, con perspectiva negativa, después del impago cometido por la empresa venezolana y sin descartar que vaya a cometer otro en el futuro.


