La crisis económica de la Venezuela de Nicolás Maduro afecta la alimentación de los niños, lo que se refleja en que alrededor de 4,5 millones de venezolanos comen una vez al día y a veces cada dos días.
Segñun ha publicado ABC, el país que vive bajo el régimen chavista está en el umbral de una hambruna y sometida a las epidemias que habían desaparecido hace 60 años, lo que ha llevado a la fundación Cáritas a declarar la emergencia humanitaria. Otro dato revelador es que el 80% de los 30 millones de habitantes solo come dos veces al día.
Además, Cáritas informó que atiende a la población más pobre y vulnerable de cuatro estados: Distrito Capital (Caracas), Vargas, Miranda y Zulia, cuyo déficit nutricional es de 70% y 8% de los niños presenta una desnutrición grave.
ABC ha publicado que semanalmente mueren entre 5 y 6 niños por desnutrición. La proyección de la fundación es que 280.000 niños pueden morirse por desnutrición.
“La desnutrición infantil grave ha llegado a 15% en el mes de agosto, por lo que declaramos la emergencia humanitaria. Y 33% de la población infantil ya presenta retardo en el crecimiento. Este daño tanto físico como mental les acompañará toda su vida, es irreversible ya. Están condenados a ser retardados”, explicó Susana Rafalli, representante de Cáritas.
Inmigrante en Colombia: «En Venezuela mis hijos pasaban hambre y acá también»
Numerosas familias venezolanas que salieron su país para buscar una oportunidad en Colombia viven ahora el drama de no tener cómo comenzar de nuevo y en algunos casos ni siquiera ganan lo suficiente para comer, una situación que empeora con el paso de los días.
Muchas de ellas son mixtas, formadas por parejas colombo-venezolanas, que ante la crisis política, económica y social del país vecino decidieron cruzar la frontera terrestre y establecerse en Barranquilla o algún pueblo de la costa atlántica colombiana, región de donde miles de ellos emigraron en los años de la bonanza venezolana.
Silvana Méndez, que vivió 17 de sus 32 años en Venezuela, y regresó a Colombia en mayo pasado desde Valencia, capital de Carabobo, en compañía de su esposo venezolano y de sus tres hijos, es uno de esos casos.
«En Venezuela mis tres hijos estaban pasando hambre porque allá no se consigue nada aunque uno tenga plata, pero acá también pasan hambre porque hay cosas para comprar pero no se tiene la plata», dijo a Efe.
