1. Parque Nacional Caldera de Taburiente
Las Islas Canarias es la región española con más Parques Nacionales, concretamente 4, y entre ellos destaca el de Caldera de Taburiente, según ha publicado idealista.com. Se encuentra en el centro de la isla de La Palma y es el mayor cráter submarino emergido del mundo. Cuenta con una brusca y bella orografía, repleta de volcanes, trepidantes barrancos y desniveles que ofrecen una vistas espectaculares.
Es importante que te pases por el Centro de Visitantes, en la localidad de el Paso, para recabar información de las rutas y las condiciones. Te informarán de rutas cortas, rutas de 1 día, rutas de varios días… ¡lo que necesites!. Un par de recomendaciones: ruta por el mirador de la Cumbrecita, una ruta circular bastante llana de un par de horas ideal para ver el interior de la Caldera de Taburiente; ruta de Brecitos al Barranco de las Angustias, ruta de unas 6 horas que se hace toda la bajada por el interior de la caldera.
2. Parque Nacional de Monfragüe
Situado en la provincia de Cáceres, Monfragüe es un valle en donde el río Tiétar desemboca en el Tajo y un exponente de lo que es un ecosistema mediterráneo. Sus 17.000 hectáreas acogen desde bosques, encinares y matorrales, a un gran abanico de aves y animales que viven en libertad, así como la mayor población mundial del buitre negro.
El Centro de Visitantes se encuentra en la localidad de Villareal de San Carlos y si te interesa observar bien a las aves de Monfragüe te recomendamos hacer una visita guiada, con la que podrás descubrir buitres, águilas, búhos, alimoches, garzas… Si no te apetece la visita guiada siempre podrás ir al mirador del Salto del Gitano, desde el que se pueden observar bastantes aves que anidan en esas rocas escarpadas.
Nuestras últimas recomendaciones: además del Salto del Gitano no te pierdas la Peña Falcón, o el mirador de la Portilla del Tiétar; llévate unos prismáticos para disfrutar mejor del avistamiento de aves: y por último aprovecha la primavera porque es uno de los mejores momentos para visitar Monfragüe al estar el río cargado con agua y una resplandeciente vegetación.
3. Parque Nacional de las Islas Atlánticas
El Parque Nacional de las Islas Atlánticas comprende las islas gallegas de Ons, Cíes, Sálvora y Cortegada. Destaca su alta biodiversidad debido a la gran variedad de ecosistemas presentes en sus islas como las playas y las dunas, acantilados, arrecifes, etc.
El punto de partida para conocer el Parque Nacional se sitúa en Vigo, Bayona o Cangas, en el caso de que quieras empezar por las Islas Cíes, y en Bueu o Portonovo en el caso de quieras empezar por el archipiélago de Ons. Recuerda que el alojamiento en el Parque es muy limitado y si no tienes reserva tendrás que volver obligatoriamente en el mismo día. Por ello, en las horas que estés en el Parque no te puedes perder playas mágicas como la de Rodas, que siempre está en las listas de las mejores playas del mundo.
Por supuesto, aprovechando que estamos en Galicia, no podemos dejar de probar la típica caldeirada de pulpo para coger fuerzas y recorrer la naturaleza de las islas.
4. Parque Nacional Sierra de las Nieves
En este caso podemos hablar del futuro Parque Nacional de la Sierra de las Nieves. Sí, «futuro» porque a lo largo del 2018 será el 16º Parque Nacional español ya que sólo está pendiente de su aprobación en las Cortes. A día de hoy su categoría es de parque natural, es el principal pulmón de la provincia de Málaga y es una zona accidentada, con varias montañas, barrancos y espectaculares tajos.
El interior del Parque es naturaleza en estado puro. No existen carreteras asfaltadas, sólo pistas forestales, y entre sus ríos, lagos y montañas, se encuentran varios refugios de la nutria, la cabra montés, el gamo o el águila real.
5. Parque Nacional de Cabañeros
El Parque Nacional de Cabañeros uno de los Parques Nacionales menos conocidos y menos visitados por el gran público, lo que en parte le ayuda a mantener su encanto. Su nombre deriva de las chozas utilizadas tradicionalmente por pastores y carboneros como refugio de sus labores en el campo. Eran cabañas de forma cónica que se techaban con vegetación del entorno y eran principalmente usadas por los pobladores de los Montes de Toledo. Su historia reciente como Parque Nacional debe mucho a la fuerte oposición vecinal que evitó que la zona se convirtiera en una zona de tiro para el ejército.
Hay varios Centros de Interpretación por todo el Parque, siendo el más grande el de Horcajo de Los Montes, y es recomendable encontrar alguno para empezar nuestra visita. Allí encontrarás mucha información de «la raña», el curioso sur del Parque conocido como el «Serengueti español», hogar de miles de ciervos.
Por último, no te vayas sin comer en alguno de los pueblos de los alrededores un estupendo plato de carne de caza.
