Ibrahim Hamadtou, un egipcio que perdió los brazos en una accidente de tren cuando tenía 10 años, es una de las estrellas de los Juegos Paralímpicos que se celebran en Río de Janeiro.
Tras el accidente, Hamadtou estuvo tres años sin salir de casa. Fue el deporte el que le devolvió la ilusión.
Nacido en la ciudad puerto de Damietta, su lema es “nunca desistas en la vida”. Siguiendo esa filosofía, decidió empezar a jugar al tenis de mesa pese a las dificultados físicas. Ibrahim juega con la boca, y para sacar sujeta la pelota con los dedos de los pies y la lanza con fuerza hacia arriba. Tras ello golpea la bola con la pala colocada en la boca.
A pesar de que ha perdido sus primeros partidos contra el número cuatro del mundo, el británico David Wetherill, y el alemán Thomas Rau, asegura que la experiencia de viajar a los Juegos de Río ha merecido la pena.
Hamadtou se ha convertido en una estrella en Egipto con vídeos de sus hazañas que ha sido reproducido más de 2,3 millones de veces.
