El aceite de palma no se vende en botellas en el supermercado, aunque está presente en muchos de los productos procesados y envasados con los que llenamos la cesta de la compra.
Margarinas, patatas fritas, pizzas, muchas de las marcas de galletas más vendidas, bollería y pastelería industrial e, incluso, los helados están hechos con aceite de palma, aunque en la etiqueta aparezca aceite vegetal.
Es por este ocultismo que la última normativa europea sobre etiquetado en alimentación exige que se especifiquen los ingredientes y ninguno se oculte bajo un concepto general como hasta ahora. En plena fase de transición todavía conviven productos con etiquetas antiguas y otros ya con las nuevas.
Además, su ingesta puede provocar perjuicios en la salud de los ciudadanos por los posibles riesgos que el aceite de palma posee en la elaboración de alimentos, según Cs
Hay estudios de la European Food Safety Authority (EFSA) en relación al aceite de palma y su influencia en el desarrollo de patologías coronarias y metabólicas, a los que se añaden nuevos estudios independientes que arrojan resultados a tener en cuenta respecto al ácido palmítico y su influencia sobre las metástasis.
El incremento de su consumo en los últimos años ha propiciado una deforestación masiva en zonas tropicales que ha provocado la expulsión de comunidades indígenas y puesto en riesgo la biodversidad de los hábitats deforestados.
Por todo ello, Ciudadanos ha presentado una proposición no de ley (PNL) en la que insta al Gobierno que negocie con las empresas alimentarias para que abandone el uso del aceite de palma para fines nutricionales e inicie investigaciones propias sobre los efectos de su consumo en la salud de la población.
La iniciativa para su debate en el Pleno del Congreso pide al Ejecutivo medidas para proteger a la población de posibles efectos nocivos de su consumo hasta la mejora de la evidencia científica al respecto y limitar el acceso de los menores a productos con aceite de palma, ha informado el Grupo Parlamentario Ciudadanos en un comunicado.
Respecto a la creciente preocupación de la población sobre aquello que consume, apunta la necesidad de instar a las instituciones europeas a que cambien el reglamento sobre la información alimentaria facilitada al consumidor para que las empresas expliquen de manera clara sobre si el aceite de palma o derivados que contiene el producto es sostenible.


