La Unión Europea está investigando la venta de atún adulterado en España, un fraude alimentario que podría haber afectado ya a cientos de personas en varios países por intoxicación.
Según se ha sabido, la alerta ha sido originada por la venta de este producto como fresco a pesar de no haber sido conservado según la legislación.
El ministerio de Sanidad ha confirmado la intoxicación en lo que va de año de 154 personas en España y en otros países europeos por consumir atún español en malas condiciones y que, al menos 105 casos, están relacionados con productos de la marca almeriense Garciden.
Las altas concentraciones de histamina en el atún, y otros peces como el bonito y la caballa, se produce por las malas condiciones de conservación de los pescados, y producen una intoxicación alimentaria que generalmente no reviste gravedad.
La Comisión Europea, según la nota, envió una carta a España el pasado 14 de septiembre mostrando su «preocupación» sobre esta situación y requiriendo información acerca de las actuaciones realizadas para hacer frente y detener las malas prácticas en la manipulación del atún.
El empleo fraudulento de sustancias vegetales que colorean de rojo el atún para que parezca más fresco está relacionado también con la presencia de histamina en cantidades elevadas, una sustancia que ya se encuentra en el pescado en el que hayan crecido bacterias por efecto de la mala conservación.
Bruselas ha subrayado que el atún afectado iba destinado a la industria conservera y recibió un tratamiento que modificó su color para darle un aspecto más fresco -lo que puede llevar a casos serios de intoxicación alimentaria- y venderlo a un precio más elevado.
Según informó la Guardia Civil la semana pasada, las intoxicaciones han afectado a Andalucía, Murcia, Valencia, Cataluña, Aragón, Castilla y León, Madrid y País Vasco, pero también a Alemania, Francia, Italia y Portugal.
Fraude con el pescado
La Organización de Consumidores y Usuarios recuerda que las intoxicaciones en atún fresco suelen estar provocadas por la falta de frescura en el pescado o porque no se ha conservado a la temperatura adecuada. Esto provoca una presencia de histamina en cantidades elevadas, una sustancia que se produce en el pescado debido a un crecimiento de las bacterias responsables de su formación a partir de componentes del músculo del pescado.
En cualquier caso, OCU siempre recomienda observar bien el pescado antes de comprarlo, pues un atún en mal estado debería llamar la atención por su color y olor y, por tanto, disuadir al consumidor de comprarlo. Sin embargo, en este caso, la simple observación no es suficiente para detectar el fraude, ya que se ha recurrido de forma fraudulenta a determinadas sustancias (extractos vegetales, concentrados de remolacha o de otro tipo de vegetales) que «colorean» el producto, resaltando el color rojo para que parezca más fresco.
En estos casos, la histamina se produce antes que otros compuestos con olor, por lo que el pescado todavía no huele mal y el color raro se “maquilla”, siendo imposible detectarlo a simple vista por el consumidor. OCU recuerda que la histamina no desparece con la cocción, aunque se destruyan las bacterias que la han podido originar, y el producto sigue produciendo intoxicación.


