Artesano, natural o casero: Así te engañan los envases de los alimentos

Noticias 21/03/2017

Artesano, natural o casero son adjetivos que acompaña a muchos de los alimentos que los consumidores compran a diario.
Sin embargo, alerta la OCU, basta echar un vistazo a la etiqueta para comprobar que en la mayoría de los casos es un mero recurso publicitario más, un argumento que pretende ganarse a unos consumidores cada vez más interesados en comer bien.

Los que sí son naturales

Legalmente, hay algunos productos que pueden llevar la denominación de natural como el agua mineral natural envasada, aquella que se obtiene directamente de manantial. El yogur natural elaborado con fermentos e ingredientes lácteos, con o sin azúcar o edulcorantes, pero sin aromas también entra en este campo según la OCU.
Las conservas al natural, vegetales o pescados y mariscos cocidos y envasados solo con agua y sal y los aromas naturales, aditivos de origen vegetal o animal se pueden considerar asimismo naturales.
En el resto de los casos, por mucho que el producto presuma de ser 100% natural, no es así: es una exageración, como demuestra una lectura a la etiqueta.

Artesano y natural, un gancho para atraer clientes

En la búsqueda de alimentos de calidad, los productos artesanos están siempre entre los más apreciados por los consumidores. Los fabricantes lo saben: de ahí que la coletilla “artesanas”,”artesanal” o, en su defecto “tradicional”, acompañe muchos productos. Sin embargo, echar un vistazo a la etiqueta puede despejar muchas dudas: un producto artesano no recurrirá a ingredientes propios de una elaboración industrial, como aditivos o el aceite de palma.
Artesano, natural o casero: Así te engañan los envases de los alimentos
Los que sí son artesanales se señalan con unos sellos que acreditan que son una Especialidad Tradicional Garantizada (ETG), como el jamón serrano, la leche de granja; son un producto de una Indicación Geográfica Protegida (IGP), como los turrones de Jijona o Alicante o los polvorones de Estepa o son unos alimentos artesanales auténticos, que se definen en cada Comunidad Autónoma como tales y se atestigua con unos sellos identificativos.
Casero es lo que se hace en casa, recuerda la organización de consumidores, por lo que las croquetas congeladas “caseras” o la cuajada hecha con polvos incluyen ingredientes como el almidón de maíz, aromas o espesantes que no son los mismos que se usan en casa y alerta que los productos realmente caseros difícilmente se encuentran en el supermercado.

La industria alimentaria aprovecha la confusión y falta de una legislación clara para incluir profusamente alegaciones de este tipo en los envases y publicidad de los alimentos. Poco importa que de natural, casero o artesano tenga poco el producto: recurren a estas exageraciones y falsedades con el único objetivo de atraer al consumidor.
OCU se ha dirigido a AECOSAN, la autoridad en la materia, para solicitar que se adopte cuanto antes una normativa que acabe con estos engaños y abusos, y de una vez por todas el consumidor sepa qué compra y qué come.

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