Artur Mas ha depositado la fianza de 2,2 millones de euros impuesta por el Tribunal de Cuentas por la organización del referéndum ilegal del 9-N. El montante es similar por el recaudado por la ANC y Òmnium Cultural, la llamada «caja de resistencia».
El ex presidente de la Generalitat tenía que depositar el dinero bajo la pena de embargo de su patrimonio en caso de no hacerlo. No obstante, aún no se ha depositado todo el montante, que alcanza los 5,25 millones de euros. Los abogados de Artur Mas han pedido ante el Tribunal de Cuentas ampliar el plazo para depositar el resto de la fianza.
El dinero es una «garantía» en caso de ser hallado responsable del procedimiento contable en el procedimiento abierto por el Tribunal de Cuentas. Según las últimas cifras aportadas por la ANC y Òmnium Cultural, cuyos presidentes están imputados por delitos de sedición, la caja de resistencia para abonar esta fianza alcanzaba cerca de los 2 millones de euros, por lo que el grueso del dinero no sale del bolsillo del ex presidente de la Generalitat, sino de los independentistas particulares y otras asociaciones.
Artur Mas ha afirmado en varias ocasiones que pagar él solo la fianza supondría la quiebra y la «ruina» a su familia, pero no tuvo reparos en aprobar partidas presupuestarias para destinar el dinero a un acto ilegal.
El Tribunal de Cuentas exigió el pasado 25 de septiembre una fianza a Artur Mas y a varios ex consejeros de 5,25 millones de euros. Mas, cuyo patrimonio alcanza más de dos millones de euros, tenía que aportar cerca de 1,9 millones, la mitad de la multa impuesta por organizar la consulta ilegal del 9-N.
La consulta ilegal fue suspendida por el Tribunal Constitucional, pero el ex presidente hizo caso omiso y ésta se celebró sin que la Guardia Civil, Policía Nacional y Mossos de Esquadra actuaran.


