Sandrine Morel, corresponsal de Le Monde en España desde 2010, pone de manifiesto lo que era más que un secreto a voces. Los independentistas del PDeCat insertan publicidad en los medios de comunicación a cambio de que se hable bien de su movimiento.
Según ha afirmado Morel en su libro «En el huracán catalán», un director de comunicación del PDeCAT se citó con ella en 2017 en un bar de un hotel de Barcelona , con el que había mantenido una relación profesional de confianza desde hacía años. La charla, informal, versó sobre el referéndum ilegal del 1-O, y en un momento de la misma la periodista mostró sus dudas sobre la legalidad y legitimidad del llamado «procés» y las consecuencias de «retar a Madrid».
En este punto, Morel escribe que su interlocutor se sintió «molesto» ante su escepticismo y consideró que era «demasiado crítica con el independentismo». «Y me suelta una frase que me dejó helada: «Si compramos dos páginas de publicidad en Le Monde, escribirás lo que tus jefes te digan…»», prosigue la narración. Según la periodista, cuando el responsable del PDeCAT apreció su indignación, respondió «avergonzado» con un «Bueno, así funcionan las cosas aquí«, dejando al descubierto el por qué los medios afines al separatismo lo son.
Y es que, la prensa catalana vive o bien de la publicidad institucional o bien de las jugosas subvenciones que otorga la Generalitat, controlada por los separatistas. Todos tienen en común su edición en lengua catalana, crucial para tener acceso a estas ayudas públicas, y su acercamiento con los Gobiernos separatistas o bien catalanistas, como el PSC. En común también tiene su animadversión hacia el PP y Ciudadanos. Este año, el Gobierno de Mariano Rajoy, con la aplicación del 155, ha otorgado otros siete millones de euros para la prensa escrita en papel, entre ellos se encuentran el independentista Ara, La Vanguardia y El Periódico de Cataluña. Este montante es clave para el negocio de estos medios, pese a que pregonan después la propaganda de la Generalidad, otra de las vías de jugosos ingresos a costa del contribuyente.
«Los corresponsales nos hemos tragado la propaganda de la Generalitat»
En el libro Morel relata que la tarea de informar sobre el ‘procés’ exigía «aguantar las presiones en Twitter«, no caer en los intentos de manipulación y «soportar las críticas de los independentistas más radicales y el tono condescendiente de los compañeros y lectores contrarios a la independencia, que piensan que, en general, los corresponsales nos hemos tragado la propaganda de la Generalitat».
Según el relato de la corresponsal, «en privado» varios independentistas le reconocieron en los días previos y posteriores al 1-O que España era una democracia europea, mientras «en público» protestaban «contra el «regreso de la dictadura franquista» y la «brutal represión»».
