El precio del petróleo se ha disparado con fuerza en los últimos meses y da al traste con las previsiones del Gobierno, que en ningún caso esperaban precios superiores a los 60 dólares. Este lunes el precio roza ya los 65. Familias y empresas comienzan a notarlo con caídas en el consumo.
España es uno de los países que más se ha beneficiado durante la caída del precio del crudo, que llegó a marcar la zona de los 26 dólares en junio. Ahora, la subida es del 150% desde junio de 2016. El precio del petróleo se sitúa ahora en zona de máximos anuales e inició el año en los 52,35 dólares por barril, para ir bajando hasta la zona de los 40 dólares en junio, y a partir de ahí experimentar una notable subida cercana al 45% para superar los 65 dólares.
Las importaciones de petróleo disparan el déficit comercial
La caída del petróleo durante los últimos años provocó un ahorro superior a los 25.000 millones de euros, justo el mismo impacto que cifra el Gobierno en el PIB por el conflicto en Cataluña. En este caso, si la tensión de los independentistas se prolonga en el tiempo y el precio del petróleo continúa subiendo es muy probable que las previsiones de crecimiento hayan sido demasiado optimistas.
La caída del precio del crudo supuso un ahorro cercano a los 60.000 millones hace cinco años, los precios se mantuvieron bajos de 2013 a 2016, tocando un mínimo en los 26 dólares por barril. La caída acompañaba a la recuperación de España, que pasaba de estar al borde del rescate y en recesión a crecer a ritmos del 3%, como el pasado año e incluso este 2017.
El impacto del disparado precio del petróleo es el doble del esperado por Cataluña
Ahora, se especula en el mercado con importantes subidas del precio del petróleo. Y es que, las subidas de tipos en EE UU han presionado a la baja al euro frente al dólar. El par de divisas podría llegar incluso al 1,1, es decir, que será más caro llenar el depósito o encender la luz. Al tiempo que se disparará el déficit comercial en España, como lleva sucediendo todo el año al ser un país dependiente energéticamente del exterior.
De esta forma, el gasto en la importación de petróleo sube con fuerza, un 39% más de enero a agosto, hasta elevar la factura a los 20.000 millones frente a los 14.300 registrados en el mismo período del pasado año. Son 5.700 millones que no se podrán destinar a partidas de ahorro e inversión o para revertir los recortes. El déficit comercial en España se ha disparado en los últimos meses, hasta alcanzar ya los 11.088,4 millones de euros, un 40% más que en 2016.
Las familias y empresas destinan más cantidad de renta disponible para llenar el depósito de gasolina y mantener la actividad, mermando el consumo en otras partidas
Para calcular esta balanza comercial se recogen todas las exportaciones y se le restan las importaciones, que sumado al consumo, la inversión y el gasto dan como resultado el PIB. Una sencilla fórmula, pero que arroja datos preocupantes. Las exportaciones están en máximos históricos, pero también las importaciones debido al gasto energético, hasta un total de 151.963,9 millones de euros, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística. De esta forma, el récord de las exportaciones no suple el de las importaciones, dando lugar al déficit, que supone un coste añadido, con los intereses de financiación y con la deuda en máximos históricos, rozando el 100% del PIB.
Así, mientras que el Gobierno prevé que Cataluña tenga un impacto negativo como mínimo del 0,3% en la economía, siempre y cuando la crisis política social y económica se solucione a corto plazo, el creciente precio del crudo podría llevarse el 0,6%, el doble, hasta contabilizar 6.000 millones de euros.
Las gasolineras aún no han trasladado toda la subida del precio del petróleo a los consumidores, pero no tardarán en hacerlo
Otra de las nefastas consecuencias que tiene el precio del petróleo incide de forma muy negativa en familias y empresas, al tener que destinar un mayor parte de sus ingresos a llenar el depósito. De esta forma, cae el ahorro y el consumo en otros bienes, por lo que se reduce la actividad económica. A un español le cuesta llenar el depósito de gasolina una media de 55 euros, un 7% más caro desde el precio mínimo. De momento, las petroleras trasladan el precio del petróleo de forma suave a las gasolineras, pero la subida llegará cuando se agoten las reservas compradas a precios muy bajos.
Si EE UU, como se prevé, volverá a incrementar la tasa rectora, es muy probable que el dólar vuelva a presionar al alza a las materias primas, como el petróleo, por lo que no habrá escapatoria a nuevas alzas y un nuevo rejón a la economía española. Asimismo, en caso de que la subida de tipos de interés sea más elevada de lo esperado, podría provocar un recorte en las previsiones del Gobierno, que ya ha tenido que bajar el crecimiento para 2018 al 2,5%, una caída de casi siete décimas respecto al nivel actual. No se descarta que el cuadro macroeconómico dibujado por el Ejecutivo de Mariano Rajoy sea demasiado optimista y que ahora se intente exponer que Cataluña es la causa de todos los males.
Arabia Saudí, promotor principal de la subida del petróleo, debido al recorte de la producción, junto con la apuesta de Trump con la energía extraída de combustibles fósiles han sido otros dos de los factores más influyentes que podrían explicar estos precios en el oro negro.
