El último pleno del Parlamento balear antes del cambio de hora previsto para el próximo domingo ha pedido al Gobierno central mantener el horario de verano.
En una declaración institucional aprobada por todos los diputados autonómicos, la cámara legislativa recuerda que la diferencia entre la puesta del sol en el archipiélago y en el punto más occidental del país, en Galicia, alcanza los 50 minutos.
El Parlament se adhiere a la campaña de la plataforma «Illes amb Claror» (Islas con Claridad), que propugna «adaptar el ciclo vital y diario de la sociedad balear a las horas de sol«. «La propuesta no tiene que ver con un tema identitario o de diferenciación cultural, sino para evitar el derroche energético y profundizar en la racionalización de horarios», señala la declaración unánime.
Los grupos políticos consideran «totalmente obsoletas» las motivaciones industriales y políticas para la pertenencia al huso horario vigente y entienden que «la sociedad moderna, en constante cambio y evolución, necesita que las horas de sol se adapten a su tiempo libre». «Los beneficios que aportaría no cambiar la hora en invierno y mantener el horario de verano, obviamente a parte de disfrutar de más claridad cuando acaben las obligaciones diarias (trabajo, universidad, colegio…) son muy elevados, en diferentes ámbitos, como pueden ser el sanitario, económico, social y familiar», reza la declaración.
Hace hincapié asimismo en que disfrutar de más horas de luz natural reduce la incidencia de dolencias como la depresión y el insomnio y favorece la realización de actividades deportivas y de ocio al aire libre beneficiosas para la salud.
La solicitud al Gobierno contempla además argumentos económicos como la reducción del consumo eléctrico, el incremento de la actividad comercial y la desestacionalización turística, y recalca que las tardes más largas contribuyen a la conciliación de la vida laboral y familiar.
Respuesta de Industria
El Ministerio de Industria ha hecho público un comunicado en el que detalla las circunstancias del próximo fin del «horario de verano», en la madrugada del próximo 30 de octubre, en cumplimiento de la directiva comunitaria que regula el cambio horario y que obliga a todos los miembros de la UE.
Industria recuerda que esa directiva es de obligado cumplimiento para todos los socios comunitarios, y explica que esa norma europea fue incorporada al ordenamiento jurídico español en un real decreto del 1 de marzo de 2002.
El «cambio de hora» comenzó a generalizarse a partir de 1974 con la primera crisis del petróleo, cuando varios países decidieron adelantar los relojes para aprovechar más la luz del sol y consumir así menos electricidad. En 1981 se tradujo en una directiva, renovada sucesivamente cada cuatro años, e instaurada con carácter indefinido en la UE desde 2001.
Según estimaciones del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), el ahorro potencial en iluminación propiciado por el cambio horario -de marzo a octubre-, podría haber alcanzado el 5 por ciento, unos 300 millones de euros.
De esa cantidad, 90 millones correspondería al ahorro potencial de los hogares -unos 6 euros por hogar-, mientras que los 210 millones de euros restantes corresponderían a edificios del sector terciario y la industria.


