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Imagen del centro financiero de Londres

Imagen del centro financiero de Londres./EFE

¿Caerá Londres y dejará de ser la capital cosmopolita de Europa?

Hoy por hoy Londres es la capital del mundo, por delante de Nueva York. En la era moderna se ha convertido en la bandera de la globalización.

La sociedad londinense es cosmopolita, así como también el capitalismo efervescente en la ciudad. La Citi se ha convertido en el banco mundial. Según describe el New York Times en un extenso reportaje publicado «¿Caerá Londres?», la ciudad combina los diseños y arquitectura más antiguos con la nueva arquitectura, se erige como el espejo al que se miran otras culturas y economías y tal es su estructura que logra ser Los Ángeles, Washington y Nueva York en una sola ciudad. Es decir, como integrar Hollywood, la Casa Blanca, Wall Street y Broadway en una única ciudad. «Londres es una especie de esto», ha asegurado el prestigioso diario norteamericano.

El Londres moderno se ha convertido en un centro de comercio mundial, una máquina de medios de comunicación también mundial, mientras en la sociedad todos se toleran entre sí, al menos de forma mayoritaria. ¿Pero, que pasaría si Londres desapareciera?

Londres aglutina a personas venidas de todo el mundo y es tan fácil verlo como montarse en el tren que atraviesa el Canal de la Mancha, el Eurostar, que simboliza una era en la que Londres parecía estar inevitablemente corriendo hacia Europa. No obstante, el Brexit ha borrado esta idea y el auge del Londres moderno parece haber terminado.

Tras la solicitud formal para activar la ruptura con el resto de la UE, se abre un futuro incierto para la gran ciudad cuyos habitantes votaron masivamente a favor de la unión el 23 de junio de 2016. Ahora, este movimiento del Gobierno de Theresa May ha generado una fuerte división entre Reino Unido y Europa, pero también entre la sociedad británica: Londres por un lado y gran parte de Inglaterra por el otro, a excepción de Escocia y el Norte de Irlanda, que pidieron quedarse.

En la capital, se respira un ambiente enrarecido, ya que muchos londinenses señalan que se ha mandado un mensaje horrible hacia el mundo y de rechazo no sólo de Europa, sino también de los valores encarnados por Londres, «quizás la ciudad más cosmopolita del mundo».

Estos valores son la apertura económica, la tolerancia, la internacionalización, y con una mente abierta. Unos valores que eran denostados por medios británicos, como el Daily Telegraph, que titulaba: «Un momento magnífico», «Dover y Fuera», aseguraba The Sun, en referencia a los escarpados acantilados de la ciudad más cercana al Viejo Continente.

Asimismo, gran parte del país apuntaba la negativa afluencia de inmigrantes, la supresión de los valores británicos y el desvío de fondos a Europa. En Londres se concentran más de 200 nacionalidades diferentes, con un total de 8,7 millones de habitantes. Pocos se atreven a decir ya qué futuro le depara a Londres en las próximas décadas e incluso si el viaje es de retorno.

«La gente se siente incómoda porque hay mucho futuro en juego. Son personas que viven en la ciudad y que contribuyen a la sociedad, que tienen familias, estructuras sociales«, así como también se ponen en duda los compromisos financieros.

Londres acoge a una gran multitud de españoles, franceses, polacos, pero también rumanos. Ian Dunt, editor de Politics, deja constancia de este sentimiento antiinmigración que ha ganado adeptos en la Citi: «Cuando la gente dice que están en contra de la inmigración, nadie piensa que el mensaje va dirigido a arquitectos alemanes o abogados franceses. Pero incluso esas personas empiezan a sentir que el país se está volviendo frío, insensible e indiferente a su presencia, si no abiertamente hostil hacia ellos».

Un claro ejemplo de lo que es Londres es que tiene un alcalde musulmán, Sadiq Khan, cuyos padres son un conductor de autobús de Pakistán y una costurera. También hay financieros internacionales, e inmigrantes de España y Portugal y de otros países europeos deprimidos que se apiñan en diminutos pisos en las afueras de la ciudad y trabajan en cafeterías o en la construcción de hoteles.

No obstante, los tabloides sensacionalistas y populistas han alimentado la ansiedad y el resentimiento a base de estereotipos simples y retratando a cualquiera que se opusiera a la cobertura. Para ello usaron metáforas de la Segunda Guerra Mundial o cuando Inglaterra jugó contra Alemania.  Se han burlado de Europa como un lugar de ranas sin humor, burlándose de la Unión Europea como una burocracia impenetrable y controladora que absorbía el dinero británico e imponía leyes risibles y onerosas a la población.

Londres fue sede de los Juegos Olímpicos de Verano, anunciándose como una ciudad para el mundo y demostrando cómo suavemente y con alegría este lugar políglota funcionó cuando puso su mente en algo, y lo inusualmente bien que las personas que vivían aquí se llevaron bien.

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