«Sabía que eras una persona retorcida. Esto te dará mala vida. Cuídate«. Este es el mensaje que le llegó al móvil de Carina Mejías, portavoz de Ciudadanos en el Ayuntamiento de Barcelona. El remitente es un viejo conocido de la política catalana e imputado por el caso ITV, el hijo de Jordi Pujol, Oriol Pujol.
Todo a cuenta de la petición de una apertura de la comisión de investigación acerca del agujero de un millón de euros en Barcelona Regional, una empresa dependiente del Ayuntamiento de Barcelona y cuya función es el desarrollo urbano.

La denuncia de la líder de Ciudadanos en Barcelona a la que ha tenido acceso Intereconomia.com
Barcelona en Comú, el partido que sostiene en la Alcaldía a Ada Colau, ha rechazado esta petición de apertura para destapar el por qué existe este agujero. Mejías respondió en el pleno: «Estáis tratando de tapar sus vergüenzas».
El sábado le llegó el mensaje de Oriol Pujol: «Sabía que eras una persona retorcida. Esto te dará mala vida. Cuídate». Este mensaje se ha puesto en conocimiento de la Fiscalía por presuntas amenazas del hijo del ex presidente de la Generalitat, que ya no ejerce de político y que sigue imputado en el caso ITV.
Tras contactar con sus abogados, ha interpuesto la denuncia basándose en un presunto delito de amenazas. «No nos van a callar. Seguiremos haciendo oposición y fiscalizando al Gobierno. Cataluña no es su cortijo», ha asegurado Mejías.
El agujero que Colau no quiere investigar
Colau demuestra así una doble vara de medir ante la corrupción. El agujero en Barcelona Regional se destapó por una auditoría encargada por el propio Ayuntamiento. No obstante, meses después de ver la luz el agujero de casi un millón de euros, Colau se niega a investigarlo.
Según varios medios, el entonces director de Barcelona Regional Antoni Vives llevó esta empresa municipal como si de un cortijo se tratara, al hacer y deshacer a su antojo, «sin informar de ruinosos proyectos en el extranjero a sus órganos rectores, ni siquiera al Ayuntamiento o al Área Metropolitana».
La auditoría de Colau puso al descubierto proyectos en el extranjero que registraron pérdidas. Como muestra un botón: para participar en un concurso internacional para diseñar la expansión metropolitana de Moscú se gastaron 270.000 euros.


