La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal, AIReF, el Banco de España y el propio Gobierno calcularon un desastre para Cataluña debido a la deriva separatista de Puigdemont. No obstante, pese a no registrarse las caídas auguradas, el desafío independentista sí ha dañado la economía regional.
Según el último análisis de la AIReF sobre la economía catalana, en el que se ha hecho un seguimiento de la economía de Cataluña desde el pasado mes de octubre, la región ha perdido el liderazgo en España. A su juicio, «los peores escenarios que podían vislumbrarse en el mes de octubre a raíz de la crisis institucional en Cataluña parecen haberse desvanecido».
«En el caso de Cataluña, se prevé un crecimiento sostenido para 2018, pero menos dinámico, pasando de tener un diferencial de crecimiento positivo respecto al resto de la economía española a crecer a una tasa ligeramente inferior», apunta en su estudio. «A pesar de la rápida normalización observada, no puede descartarse la reproducción de nuevos episodios de fricción que tengan un impacto significativo sobre la actividad económica en Cataluña», ha advertido.
«El shock sobre la actividad catalana sí parece haber tenido un impacto negativo en línea con lo esperado», ha asegurado el organismo presidido por José Luis Escrivá. «Esto ha empeorado su comportamiento relativo frente al resto de las regiones españolas”, ha afirmado en su estudio.
Según las proyecciones, Cataluña registraba una tendencia de crecimiento superior a la del resto de España, en concreto un nivel superior en 0,36 puntos. Ahora, este crecimiento, se reduce drásticamente, para situarse en 0,18 puntos porcentuales por debajo. Tan solo otras dos comunidades autónomas han empeorado su previsión de crecimiento la Comunidad Valenciana y Murcia.

“La existencia de efectos desbordamiento positivos proporcionaría una posible justificación de la divergencia entre el comportamiento de Cataluña y el del resto de España”, según ha apuntado en el informe.
«Contrariamente a lo esperado inicialmente, los efectos desbordamiento negativos procedentes de una menor actividad en Cataluña (principalmente a través del canal de intercambio de bienes y servicios) podrían haber coexistido con cierta sustitución de actividad que haya ejercido un efecto dinamizador en el resto de las regiones», ha explicado el estudio.
«En el caso de Cataluña, se prevén tasas elevadas de crecimiento para 2018 aunque menos dinámicas a las previstas hace unos meses, pasando de tener un
diferencial de crecimiento positivo respecto al resto de la economía española a crecer a una tasa ligeramente inferior», ha apuntado.