El catastrazo de Cristóbal Montoro equipara los inmuebles situados en suelos rústicos con los construidos en suelos urbanos. Así, se equipara una balsa de agua para riego con una piscina, o un viejo almacén para los aperos de labranza con una nave industrial, entre otros.
Pese a ello, el ministro de Hacienda ha asegurado que este catastrazo para las construcciones rústicas es «justo» y ha asegurado que existen mecanismos reductores para evitar calificaciones excesivas.
Montoro ha defendido estos mecanismos de valoración para construcciones agrarias en una respuesta al diputado de Esquerra Republicana Xavier Eritja, quien ha interpelado al Gobierno sobre los cambios sobre la ley del catastro, que en 2012 igualaron las reglas para inmuebles situados en suelo urbano y para los rústicos.
Según la formación independentista, con esos cambios se otorgó valor a todas las construcciones rústicas «indispensables para el desarrollo de explotaciones agrícolas, ganaderas o forestales«, que pasaron de no tener que tributar a una calificación según la determinada para las urbanas en cada municipio.
Eritja ha calificado de «agravio» este procedimiento, en perjuicio del «sector agrario, muy castigado«, y como ejemplo ha explicado que una balsa de riego es considerada como una piscina y una granja abandonada o un almacén como una nave industrial. Asimismo, esta modificación del catastro supone de facto un»incremento patrimonial«, por lo que se endurecerían los requisitos para los propietarios rurales a ayudas, subvenciones o becas.
El ministro de Hacienda ha defendido que la ley actual no supone valoraciones «excesivas» para construcciones agrarias, si bien ha indicado que la Administración estará abierta y «tendrá en cuenta» cualquier iniciativa parlamentaria en este ámbito, como las ponencias sugeridas por ERC.
Ha argumentado que la valoración de una construcción se realiza según sus características y no según esté en terrenos rústicos urbanos.
Entre esos factores ha detallado el coste de ejecución material de la construcción, los tributos que la gravan, la calidad o antigüedad o condiciones de la edificación.
Según ha añadido, los valores se deben asignar «debidamente coordinados» con el resto del municipio, lo que da «garantías» de que son «justos» y no discriminan a los vecinos.
Para el ministro, existen mecanismos para evitar que las calificaciones catastrales rústicas sean «excesivas«, como un coeficiente reductor del 0,5% para que los valores catastrales de edificaciones agrarias no superen los del mercado.
Eritja ha pedido la predisposición del Gobierno para una ponencia que modifique esa valoración de edificaciones rústicas y para 2017 «suspenda» la calificación actual.
Montoro ha solicitado a Esquerra Republicana, «aprovechando» la referencia a 2017, que apoye el techo de gasto para el año próximo, dada importancia de contar con unos Presupuestos Generales del Estado.
El catastrazo de Montoro equipara una balsa de riego con una piscina
Noticias 14/12/2016
