El Ayuntamiento de Barcelona, dirigido por Ada Colau, liquidará las discotecas del Puerto Olímpico en 2020. El gobierno municipal de BComú ha presentado este marte un plan para transformar la dársena en una zona familiar «dedicada al mar y a la náutica asequible para todos».
En el 2016 ya se anunció que el Govern cedía las competencias de gestión al ayuntamiento de Barcelona, que tras trabajar con los actuales gestores, operadores y vecinos ha propuesto un plan de reestructuración que se basa en ganar espacio ciudadano, liquidar el ocio y crear más recintos y negocios vinculados a la náutica y su difusión. La factura ascenderá a 39 millones de euros que se autofinanciarán con la comercialización de los locales y los amarres. El nuevo Port se estrenará, según los planes municipales, en el 2022.
La nueva zona incluirá la desaparición forzosa de 24 clubes de ocio nocturno y el mantenimiento de la oferta gastronómica actual, de la que el consistorio «velará por la calidad». La intervención en el Puerto Olímpico proyecta «más zonas de paseo, más conexiones, reordenación de las terrazas, estacionamiento y tráfico, mejoras en la infraestructura y gestión de residuos».
El Ayuntamiento contempla la construcción un Centro de Deportes Náuticos, la ampliación del Centro de Vela y un espacio de «divulgación del mar». Con los cambios se producirá a desaparición de las icónicas y problemáticas discotecas del puerto. «Hay locales con reiteradas denuncias por ruido o sobreaforo, hasta diecisiete en algún caso, y un local precintado», ha recordado el Ejecutivo local.
La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ha valorado que el plan significa «la recuperación de la zona para la ciudadanía». Según ella, desde que se abrió el Puerto Olímpico en 1992, «algunos usos han sido conflictivos».


