Ada Colau dejó un ejemplo histórico para estudiar la expresión corporal. La alcaldesa de Barcelona apareció sonriendo en los homenajes de los atentados de agosto en Cataluña, pero se le saltaron las lágrimas con la aplicación del 155 el pasado sábado.
«Es uno de los días más tristes, sino el más triste, para Cataluña», afirmaba Colau el pasado sábado una vez que el Gobierno, tras el consejo de ministros, activara formalmente el artículo 155 de la Constitución. Para Colau los atentados en Cataluña tanto del Estado Islámico como de ETA fueron menos tristes, según su comparación. El terrorismo ha golpeado el corazón de Cataluña y de España en no pocas ocasiones. Hasta un total de 80 veces perpetró ETA atentados en la región.
Hipercor (1987) y el asesinato del socialista Ernest Lluch entre otras, sin nombrar las reuniones en Perpiñán entre dirigentes de ERC y ETA. En total 54 personas fueron asesinadas solo por ETA y otras 224 resultaron heridas, a estas hay que sumar los 17 muertos que dejó Dáesh en Barcelona y Cambrils este pasado mes de agosto.
El 19 de junio del 87 ETA realizaba una matanza en el Hipercor de la Avenida Meridiana de Barcelona. La furgoneta bomba fue estacionada en el parking del edificio con 20 kilos de amonal. En ese atentado se segó la vida de 21 personas y dejó 45. Fue el atentado contra España más brutal hasta entonces, pero el primero única y exclusivamente contra civiles. A raíz de este atentado, los gestos de complacencia hacia ETA se evaporaron.
El 21 de noviembre del año 2000, ETA asesinaba a Ernest LLuch, un catedrático de Economía y ministro de Sanidad y Consumo en el primer gobierno de Felipe González. Le pegaron dos tiros a bocajarro y los terroristas huyeron en un coche robado. La muerte de Lluch forzó lazos de unión entre PP y CiU.
No obstante, anteriormente, ETA había asesinado en el 75 al policía nacional Ovidio López Díaz, y a un mosso de Esquadra en 2001, Santos Santamaría, tras la explosión de un coche bomba en Roses (Gerona).
El 8 de diciembre de 1990, seis policías nacionales fueron asesinados con un coche bomba al paso del furgón en el que viajaban en Sabadell.
El 29 de mayo de 1991, ETA dejó un coche bomba con 70 kilos de explosivos en la casa cuartel de la Guardia Civil en Vic. Fue uno de los atentados más cruentos de la banda, con nueve personas muertas, entre ellas cuatro niñas, y otras 30 resultaron heridas. La bomba fue de tal calibre que desplomó un edificio colindante.
En julio de 1995, ETA realizó en Tarragona una cadena de atentados con el fin de destruir el turismo. Colocó pequeños bombas caseras en Salou, Reus y Cambrils.
En 1996, 35 personas resultaron heridas, cuatro de ellas de gravedad, al estallar una bomba oculta en una papelera del aeropuerto de Reus, entre ellos había niños de distintas nacionalidades.


