La Fundación Secretariado Gitano celebró el 14 de mayo, un acto donde presentó los exitosos resultados de su programa de empleo para jóvenes, Aprender Trabajando, un programa que, según el 87% de sus participantes, ha conseguido mejorar sus vidas, aumentando su autoestima, competencias personales y conocimientos técnicos.
Para celebrar esta jornada, reunió en el Impact Hub Piamonte de Madrid a más de 60 jóvenes gitanos y gitanas participantes de Aprender Trabajando en toda España, junto a representantes de los principales financiadores como Ann Westman, Consejera económica de la Comisión Europea en Madrid; y Ángel García Frontelo, Subdirector general de la Unidad Administradora del Fondo Social Europeo del Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social y Jaume Farré, director del Departamento de Integración Sociolaboral de Fundación “la Caixa”.
Una tasa de inserción laboral superior al 40%
Según datos de la Agencia de Derechos Fundamentales de la Unión Europea, el 77% de los jóvenes gitanos y gitanas en España ni estudia ni trabaja. Una realidad que los datos macroeconómicos no reflejan y que, sin embargo, está lastrando el futuro de la comunidad gitana, limitando su inclusión social y agrandando la brecha de desigualdad que impide alcanzar una sociedad cohesionada.
Para dar respuesta a esta situación, la Fundación Secretariado Gitano, con el apoyo de sus financiadores, puso en marcha en 2013 el programa Aprender Trabajando, una iniciativa que desarrolla con jóvenes gitanos y gitanas en situación de alta vulnerabilidad social, que ha conseguido implicar a empresas de primer nivel, y por la que en sus 6 ediciones, han pasado 2.580 jóvenes en 41 ciudades de 14 Comunidades autónomas, y que ha conseguido una tasa de inserción laboral de más del 40%, y un 37% de retorno educativo.
Un proyecto que apoya a los participantes y a sus familias
Aprender trabajando busca ser una oportunidad para jóvenes de entre 18 y 30 años(el 81% es menor de 25 años), que en algunos casos han asumido tempranamente responsabilidades familiares por hijos a cargo con baja cualificación (un 66 % de participantes no cuenta con el graduado en ESO) y que además se enfrentan a otras barreras como la escasez de recursos, discriminación (por etnia u origen), una mínima red de contactos, vivir en zonas empobrecidas, etc.
Durante todo el proceso, los chicos y chicas que han participado han recibido una beca mensual de 350€ que ha permitido que el impacto de este programa llegue también a sus familias (el 58% vive en hogares con todos los miembros en situación de desempleo), siendo más de 7.300 las personas beneficiadas.


