A pesar de que los créditos online son cada vez más comunes, aún existe cierto grado de desconfianza entre los usuarios, cuyo pensamiento de “esto tiene truco” está presente en su mente según van realizando la búsqueda y así, obviamente, no lo van a creer siquiera cuando el dinero esté ya en su cuenta. Por eso, hacer créditos rápidos con ASNEF cada vez se ha convertido más en una garantía que buscan más los usuarios.
ASNEF es la Asociación Nacional de Establecimientos Financieros de Crédito y su actividad se extiende por todo el estado. Nada tiene que ver con internet y la proliferación de nuevas plataformas. Esta organización ya ejercía su actividad a finales de los años 50, agrupando a entidades financieras de diversa índole, desde compañías de carácter crediticio a otras financieras de otros sectores.
Esta asociación que también se ha convertido en un lugar de encuentro donde intercambiar experiencias y propuestas de mejora de cara a ofrecer un mejor servicio y resolver las demandas de los clientes y clientes potenciales, tiene como objetivo velar por los intereses de la actividad de financiación que realizan las empresas que se encuentran adscritas. Igualmente se encargan de fomentar un diálogo fluido con los poderes públicos y desarrollar mejoras en los sistemas de financiación para una mayor satisfacción, tanto de las compañías que conforman ASNEF como de los clientes finales que solicitan el crédito al consumo.
Antes de internet, porque parece que no hubo vida antes de internet y en cambio la hubo y cómo (y muy larga que fue), los préstamos personales también existían, aunque quizá lo más común era ponerse al habla con el banco tradicional, con la oficina de toda la vida y solicitar el crédito necesario, muchas veces, cantidades más altas de las que se necesitaban.
Y este es, precisamente, el espacio que vienen a ocupar los créditos rápidos, también conocidos por minicréditos. Mini porque la cantidad que van a conceder normalmente no supera los 900 euros porque quien lo solicita no necesita el dinero para una gran inversión, si no que se encuentra en un momento puntual de su economía doméstica en el que no puede hacer frente a un imprevisto.
Un imprevisto es algo inesperado. Se ha roto la lavadora, la nevera, el aire acondicionado o el coche y la frase “arreglarlo cuesta una pasta” es la justificación por la que se pide un crédito rápido, sobre todo si viene seguida de frases como “ahora justo que acabamos de volver de las vacaciones” o “ahora encima que tenemos este año la Comunión de la niña/a”.
Cada vez las comuniones se parecen más a las bodas, eso es cierto, pero no por ello una familia se va a quedar meses sin nevera, por ejemplo.
Con la democratización de internet las empresas de créditos han proliferado y han creado plataformas en las que solicitar el montante se hace con tres sencillos pasos, sin depender de horarios comerciales o de temas burocráticos más ligados a la banca tradicional donde hay que volver una y otra vez porque siempre falta un (dichoso / maldito) papel.
Internet está repleto de ofertas y de anuncios ofreciendo dinero según vas navegando. Elegir la plataforma donde realizar la solicitud no es tarea sencilla, pero es absolutamente necesaria para hacerlo con tranquilidad.
Hay muchos comparadores a través de los que se pueden consultar las condiciones de cada una de las compañías, pero grosso modo, todas son muy parecidas a efectos de cifra de partida, cifra máxima o intereses y plazo de devolución.
Por eso, encontrar en la página que la empresa pertenece a ASNEF siempre será un plus de confianza para el usuario, independientemente que la haya usado alguna vez o no.
El respaldo de una institución reconocible o la recomendación por parte de amigos y conocidos o, incluso, de otros usuarios desconocidos, hará que realices la operación de manera más tranquila.
Además, como se ha dicho anteriormente, el proceso es muy sencillo. Normalmente sólo se ha de elegir la cantidad que se necesita, el plazo de devolución (suele ser, de media, de dos meses al ser una cantidad pequeña la que se tiene devolver) y rellenar un formulario de datos personales.
Esto son los que tienen que ver con la persona que solicita el crédito y aunque en algunas plataformas preguntan los ingresos anuales del solicitante, la información es meramente burocrática.
A continuación, bastará sólo introducir el número de cuenta a la que se quiere realizar la transferencia y esperar a que llegue. Y suele ser casi al instante (por eso lo de rápido), prácticamente en tiempo real y con todas las garantías, a cualquier hora y sin haberse movido de casa.
Algunas plataformas tienen un área de opiniones. El sistema reputacional, como se ha señalado antes, cada vez está ganando más peso en internet, así que, el penúltimo paso antes de disfrutar del dinero, es contar la experiencia.
