Adrián Arias Marcos
Valladolid, 13 mar.- Con el barro hasta el cuello, con una sonrisa de superación en sus caras y una tiritona en sus cuerpos, iban recogiendo uno a uno la medalla que acreditaba que habían finalizado la Farinato Race y por delante de todos ellos a Daniel Calvo y Andrea Montero.
Así han terminado los miles de corredores que han participado este domingo en la Farinato Race, prueba de deporte extremo celebrada en Santovenia del Pisuerga (Valladolid).
La carrera, una de las más duras de este tipo de competiciones, arrancaba a las 9.30 de la mañana con los corredores de elite y con los nervios típicos de una competición, en la que los 60 corredores más experimentados se enfrentaban a 7 kilómetros llenos de obstáculos y adversidades.
Los ganadores de las diferentes pruebas fueron el asturiano Daniel Miguel Calvo, como primer Farinato de la categoría masculina, que acabó con un tiempo de 40 minutos y 55 segundos. En la categoría femenina la ganadora fue Andrea Montero, que consiguió una marca de 49 minutos y 24 segundos y, finalmente, en la prueba de grupos, el equipo Bunkai fue el ganador con un tiempo de 51 minutos.
Subidas de pendientes de tierra, terreno resbaladizo, cruce de trincheras o salto de pozas eran los principales obstáculos a los que se han tenido que enfrentar estos corredores, que «hacen de la adversidad su fuerte», según ha comentado a Efe uno de los organizadores de la carrera, Rubén Morán.
Después de los corredores profesionales llegó el turno del resto de los participantes, que repartidos en ocho tandas de unas 200 personas han ido tomando salida los más de 1400 personas que se han apuntado a esta competición espartana.
El principal enemigo de los competidores no han sido los obstáculos que han tenido que ir sorteando a lo largo del terreno, sino el intenso frío que hacía tiritar el cuerpo de los corredores una vez terminada la carrera y que les hacía buscar entre la sombra de los árboles la luz de un soleado día en Santovenia del Pisuerga.
Después de la competición llegó el tiempo de compartir las experiencias vividas durante la carrera con familiares y amigos, así, entre risas y barro, los corredores comentaban que «lo importante es pasarlo bien y superarse a uno mismo», según explicaban a Efe varios participantes.
Después de quitarse el barro y entrar en calor, los participantes y todo el que se ha acercado hasta el circuito de la Farinato Race, unas 6.000 personas según la organización, han podido disfrutar de una gran parrillada en la hierba del terreno y recuperar así la energía perdida en una de las competiciones más exigentes. EFE
