Donald Trump ha batido varios registros con su contundente victoria en las elecciones de EE UU. No solo no ha conseguido una ventaja exultante frente a su oponente, sino que ha conseguido un registro que no se veía desde 1928.
Los republicanos tendrán el máximo poder desde que las elecciones de 1928 al cosechar la mayoría tanto en el Congreso como en el Senado de Estados Unidos. Asimismo, tendrán previsiblemente dos sillas en el Tribunal Supremo de EE UU, una por la correspondiente victoria y otra por edad, aunque esta última está aún por ver.
Con la victoria de Trump, los republicanos se hacen con los 51 senadores necesarios para tener la mayoría absoluta de la Cámara Alta de EE UU, mientras que en el Congreso, la llamada Cámara de Representantes, se han hecho con 236 escaños, frente a los 218 necesarios para obtener la mayoría absoluta.
Habría que remontarse a la época de Herbert Hoover, en plena época de la ley seca y ante el mayor crash bursátil en la historia de Wall Street tras el estallido de la Gran Depresión.
Los demócratas tenían ciertas opciones de recuperar la mayoría en el Senado, donde se han renovado un tercio de los cien asientos, pero los conservadores han conseguido conservar la mayoría (54 frente a 46), aunque será menos holgada. «Los republicanos ganaron porque teníamos las mejores opciones (…) e hicimos todos los preparativos para competir en un contexto político volátil», afirmó el presidente del Comité Senatorial Nacional Republicano, Roger Wicker.
En Florida, el republicano Marco Rubio fue elegido para otros seis años más, frente a la opción demócrata de Patrick Murphy. Rubio, de 45 años y nacido en Miami, fue elegido en 2010 para su primer mandato como congresista federal para el periodo 2011-2016, después de haber presidido la Cámara Baja de Florida, y fue uno de los precandidatos republicanos para la Presidencia del país. Lo mismo ocurrió en Ohio, con el senador republicano Robert Portman, uno de los legisladores que ganó con mayor holgura, así como con el histórico Chuck Grassley en Iowa.
Paul Ryan se rinde a la «increíble» victoria de Trump
El presidente de la Cámara de Representantes y republicano de más alto rango, Paul Ryan, ha reconocido la victoria «increíble» del candidato de su partido, Donald Trump, con el que ha tenido una relación tensa durante la campaña.
«Marca el rechazo del estatus quo de las políticas progresistas fallidas. Estamos deseando trabajar de la mano de la nueva administración para avanzar planes que mejoren la vida de los estadounidenses», ha asegurado Ryan en un comunicado.
«Ha sido una gran noche para nuestro partido, pero ahora nos tenemos que enfocar en unir al país», ha afirmado Ryan, en línea con el mensaje de Trump en la celebración de la victoria, más conciliador de lo habitual.
Trump ha dicho en la recta final de la campaña que los días de Ryan como presidente de la cámara baja estaban contados, después de que el republicano de más alto rango institucional se negara a hacer campaña por él tras la polémica de octubre sobre los comentarios lascivos del candidato en un vídeo de 2005.
Ryan mantuvo un ambiguo apoyo a Trump en la recta final de la campaña y nunca ocultó su oposición a algunas ideas o al estilo del discurso del ahora presidente electo.
Donald Trump consigue Pensilvania, en manos demócratas desde hace 20 años
Donald Trump, se ha impuesto en Pensilvania, uno de los estados clave con más votos electorales y tradicionalmente demócrata, y se convirtió en el primer aspirante de su partido en ganar allí desde que lo hiciese George H. W. Bush en 1988.
Pensilvania otorga 20 votos electorales de los 270 necesarios para ser elegido presidente y es, por tanto, el estado con más peso en el mapa electoral de entre los llamados pendulares (donde el voto está dividido entre republicanos y demócratas), después de Florida, que tiene 29 y que también fue a parar a Trump.
