El 61,3% de los funcionarios del Estado tiene más de 50 años, cuando en 2009 no eran más del 42%. Es decir, el número de empleados de más edad se ha disparado un 27,3% en seis años.
El número de los empleados públicos de más edad se dispara un 27,3% desde 2009. El sector público claramente envejecido se encuentra inmerso en la transformación digital de su entorno de trabajo. Para lograr dominar las nuevas tecnologías los funcionarios tendrán que desarrollar habilidades profesionales que les permitan utilizar herramientas digitales para interactuar con el ciudadano. Este proceso contempla un cambio en las tareas de los empleados públicos, que hasta ahora desempeñaban funciones predefinidas, para dirigirlas a la resolución de problemas.
El sector público se encuentra inmerso en la transformación digital de su entorno de trabajo. Para lograrlo, los funcionarios tendrán que desarrollar habilidades profesionales que les permitan utilizar herramientas digitales para interactuar con el ciudadano. Este proceso contempla un cambio en las tareas de los empleados públicos, que hasta ahora desempeñaban funciones predefinidas, para dirigirlas a la resolución de problemas.
Más del 60% de los trabajadores de la administración pública tienen más de 50 años, lo que supone que las entidades públicas deberán ofrecer a sus empleados la formación necesaria para adaptarse a las nuevas tecnologías.
«La digitalización del sector público flexibilizaría los horarios de los funcionarios»
La Administración General del Estado debe trabajar en esta transformación para cumplir con la legislación vigente (Ley 39/2015 y 40/2015) y así regular y mejorar las relaciones digitales entre los ciudadanos y las instituciones. De hecho, el grado de madurez de los procesos digitales del sector público se sitúa al 50% en la actualidad, según el estudio Potenciando los Smarter Workspaces en el Sector Público, publicado por KYOCERA Document Solutions, líder en soluciones de impresión, sistemas de gestión documental y consultoría de procesos de negocio.
Los efectos de la revolución tecnológica, que ha vivido el sector público ha provocado que se fomente el desarrollo de aplicaciones digitales que permiten al ciudadano acceder a trámites y servicios sin necesidad de desplazarse hasta una sede oficial. Así, por ejemplo, en el ámbito de la sanidad pública, el desarrollo de aplicaciones móviles que facilitan la monitorización y tratamiento del paciente agilizan el volumen de trabajo de los profesionales de la salud.
Para cumplir con los cambios tecnológicos la Administración debe acelerar su transformación digital y así satisfacer las exigencias de los ciudadanos, que demandan un mayor acceso a la información pública, cubrir las necesidades sociales y una gestión más transparente. Para ello, es fundamental la creación de la identidad digital del ciudadano en un marco en el que predomine la seguridad de los datos de carácter personal y la privacidad del ciudadano.
