La delegada del Gobierno en Cataluña, Teresa Cunillera, ha puesto en el mismo saco a todos los ciudadanos de Cataluña, independentistas y los llamados constitucionalistas para continuar abriendo el diálogo con quienes quieren romper España.
Cunillera se ha vendido como parte de «un Gobierno para ayudar a que todos nos entendamos» y vean al Ejecutivo central como «un Gobierno amigo».
«Necesitamos que la ciudadanía de Cataluña mire al Gobierno de España como un gobierno amigo, que aporta soluciones y que no crea problemas», ha asegurado, poniendo así en el mismo saco a quienes quieren romper España y quienes defienden la unidad del país, en su discurso en la toma de posesión de Montserrat García Llovera como nueva subdelegada del Gobierno en Barcelona.
«¿Por qué nos empeñamos en separarnos, en confrontar? ¿Por qué no pensamos que cada uno puede tener la opinión política que quiera?», se ha preguntado Cunillera, que ha reivindicado su labor para «crear un espacio de convivencia» para que la ciudadanía de Cataluña vea al Gobierno central como «un Gobierno amigo». No obstante, no se trata de ideologías, sino de la inacción del Gobierno ante el desafío separatista, que impone el catalán en las aulas, pese a las sentencias judiciales, y permite la ocupación del espacio público, pagado por todos, pese a que está prohibido por ley.
En este sentido, Cunillera ha reivindicado la Delegación del Gobierno como «una administración abierta, amable», que «no cerrará las puertas a nadie» y se ha ofrecido al resto de administraciones para colaborar «de manera leal«. La delegada del Gobierno se ha propuesto transformar «una administración confrontada con el resto de administraciones» en una administración «al servicio de los ciudadanos», como si el anterior delegado del Gobierno, Enric Millo, lo hubiera hecho.
«Necesitamos que sea un mensaje de diálogo, de acuerdo, que podamos sentarnos en una mesa pensando diferente», ha sostenido Cunillera. No obstante, mientras el Gobierno de Sánchez continúa vendiéndose a los separatistas, éstos no claudican y exigen más competencias a cambio de su apoyo para los Presupuestos del próximo año.
En su discurso de toma de posesión como nueva subdelegada del Gobierno en Barcelona, García Llovera ha señalado que cooperará con los órganos territoriales de la Generalitat, gobernada por el racista y supremacista Quim Torra y que lo hará «con la máxima transparencia».
García Llovera había ocupado con anterioridad el cargo de subdelegada del Gobierno en Barcelona, entre 2007 y 2011, así como el de delegada del Gobierno durante dos meses en 2011, en sustitución de Joan Rangel.


