El Gobierno del socialista Pedro Sánchez ha llegado a La Moncloa hace apenas dos semanas. En este tiempo ya ha soltado dos mentiras de calado y una verdad que golpeará el bolsillo de los españoles.
Las sonadas mentiras de Sánchez se basa en sus propias palabras, un autozasca como se señala en Twitter. Hace menos de un mes, el 25 de mayo, Sánchez afirmaba: «Nosotros convocaremos elecciones, sí. ¿Cuánto antes? por supuesto», aseguraba. El 4 de junio desde el PSOE se aseguraba que no agotarán la legislatura. El 18 de ese mismo mes, Sánchez mostraba su verdadera cara: «Yo aspiro a convocar las elecciones en 2020 y agotar la legislatura», pese a que aún no tiene los apoyos suficientes para poder aprobar leyes ni tampoco la más importante, los Presupuestos Generales del Estado, aunque el PNV y Podemos ya han aplaudido estas palabras. La decisión de no convocar elecciones serviría para intentar desactivar a Ciudadanos, que lidera en este momento las encuestas, según algunos expertos.
? La gran mentira de Pedro Sánchez ? Del «convocaremos elecciones lo antes posible» al «agotaremos toda la legislatura». Llegar al poder y quitarse la careta. pic.twitter.com/W1TEx344Oi
— Partido Popular ?? (@PPopular) 19 de junio de 2018
Nombra un ministro imputado cuando afirmó que no lo haría
La otra gran mentira pasa por la inclusión en su Gobierno de un ministro imputado, Luis Planas, cuando el propio líder del PSOE aseguraba que no iba a nombrar a ninguna persona con problemas con la Justicia. Planas está imputado, a petición de la Fiscalía, por permitir el robo de agua de Doñana cuando ostentaba la consejería de Agricultura de Andalucía. En caso de que la Fiscalía exija su desimputación en el caso tendrá que argumentar el cambio de criterio, mientras que desde el Gobierno ya han afirmado que no hay ninguna causa judicial sobre Planas.
El propio Sánchez afirmaba que conocía su imputación antes de nombrarle ministro de Agricultura, una muestra más de la hipocresía socialista, ya que aseguró antes de ser presidente del Ejecutivo que «no abriré los despachos ministeriales a delincuentes imputados». Este mismo domingo aseguraba lo contrario. A la pregunta de si conocía la imputación del ministro de Agricultura, Luis Planas, Sánchez respondía: «Sí, sí».
Del «no abriré los despachos ministeriales a delincuentes imputados» ?♂️ a sentar conscientemente a un imputado en el Consejo de Ministros. Llegar al poder y quitarse la careta. pic.twitter.com/ELO5kHzCKK
— Partido Popular ?? (@PPopular) 19 de junio de 2018
La única verdad repetida insistentemente por el PSOE y por el Gobierno de Pedro Sánchez es la drástica subida de impuestos. Según el líder del Ejecutivo, en España la presión fiscal es baja, pese a que los trabajadores pagan un 40% de su salario en impuestos. De hecho, medio año natural se dedica al pago de todos los tributos y tasas. De hecho, el día de la liberación fiscal se cumplirá la próxima semana, cuando los contribuyentes dejan de abonar a Hacienda y disfrutan del resto de ingresos hasta final del año.
Subir los impuestos, la única verdad que sale por la boca del PSOE y del Gobierno de Sánchez, aunque se materializará después de las elecciones municipales y autonómicas de 2019
Para que llegue ese día se toman en cuenta los pagos realizados por IRPF, IVA, cotizaciones sociales, impuestos especiales, tributos como IBI, eléctricos y otras tasas. Es casi la mitad de los ingresos de un trabajador medio, pero para Sánchez la presión fiscal en España «es baja».
En total un trabajador con un sueldo medio de unos 24.400 euros, pero con un coste laboral de 31.696 euros, dedica exactamente los ingresos de 181 días en pagar a las Administraciones Públicas, es decir, un total de 15.706 euros, incluyendo las cotizaciones sociales que abona el empresario a costa del trabajador. De esta forma, para abonar el IRPF es necesario destinar los ingresos de 37 días, sobre el IVA, un total de 25 días -un mes de sueldo-, mientras que para combustible, tabaco y alcohol paga se paga 15 días trabajados. Casi la mitad de los costes laborales se van en impuestos.
Para Sánchez este atraco no es suficiente, por lo que prepara nuevas tasas y subidas de las ya existentes, junto con el fin de bonificaciones y exenciones fiscales, y el destope de las cotizaciones máximas. Todo ello bajo la excusa de pagar las pensiones, cuyo déficit anual alcanza los 18.000 millones de euros, es decir, las dos pagas extras, ya que el resto de meses los ingresos por cotizaciones sociales cubren la cuantía de la pensión.
Tras eliminar el factor de sostenibilidad en las pensiones, Sánchez ha asegurado que elevará las cotizaciones sociales, al tiempo que romperá el límite máximo de las mismas, pero sin señalar si también destopará las pensiones máximas. Todo para, supuestamente, incrementar los ingresos por cotizaciones, junto con el aumento del salario mínimo. Habrá que ver ahora si las empresas se replantearán contratar o por contra iniciar recortes de empleo debido a la carga fiscal.
Por otro lado, ha asegurado que impondrán nuevas “figuras impositivas” todo con el fin de incrementar los ingresos del sistema de pensiones. No obstante, tendrá que articular una nueva ley para ello, más cuando en España están prohibidos los impuestos finalistas, sino que se introducen en una caja común con el que se pagan todos los servicios. De hecho, las cuotas de las cotizaciones no son en realidad un impuesto, sino una tasa, motivo por el que esquivan la ley.
El hachazo que se espera en el IRPF
En cuanto al IRPF, el PSOE tiene planeado una subida hasta el 49% en el tramo más elevado, por lo que el impuesto se incrementará de nuevo en Cataluña, Asturias y Andalucía, las regiones con los tipos más elevados, alcanzando el 52%, tan solo cuatro puntos menos que en el inicio de la crisis, cuando Asturias y Cataluña tenían un tipo marginal del 56%, un verdadero atraco fiscal.
El Impuesto de Sociedades, el impuesto que más subirá debido al fin de las bonificaciones
Sánchez ha afirmado que el Ejecutivo de Mariano Rajoy no “dejado en muy buen estado” las cuentas de la Seguridad Social. No obstante, el Fondo de Reserva de la Seguridad Social, la conocida como hucha de las pensiones, se creó precisamente para la época de vacas flacas. Ahora apenas quedan 8.000 millones y el Estado, por segundo año consecutivo, se ha tenido que endeudar para hacer frente a las extras.
Sánchez tan solo tiene dos años para realizar toda esta nueva carga fiscal para contribuyentes y empresas, y tendrá que contar con al meno 180 diputados para poder aprobarlo, es decir, necesitará el apoyo de los separatistas catalanes y vascos junto con la izquierda radical. El jefe del Ejecutivo ha afirmado que hará “todo lo posible” para garantizar la solvencia y sostenibilidad del sistema de pensiones, según ha asegurado en una entrevista con TVE.
Destopar las cotizaciones máximas, pero no habla sobre las pensiones máximas
Según Sánchez, imponer barreras a la contratación con un incremento de impuestos aumentará los ingresos vía cotizaciones, al tiempo que ha afirmado que espera ejecutar una racionalización de gastos, “destopar la cotizaciones máximas” y “cómo garantizar el sostenimiento del sistema con figuras impositivas nuevas”. A este respecto ha apuntado que el impuesto a las empresas tecnológicas del Gobierno del PP tiene una “capacidad recaudatoria muy baja”. No obstante, este impuesto se estimaba en unos 3.000 millones de euros anuales, el mismo montante que espera recaudar Sánchez con el impuesto a las transacciones financieras y a la banca.
A todo ello, se sumará un incremento de salarios, que, a su juicio, está “a punto de ser acordado”, y la senda de recuperación salarial también serán “una suerte de alivio” para las cuentas de la Seguridad Social.
