Bankia fue uno de los bancos interesados en Banco Popular antes de su caída. De hecho, encargó un informe a Morgan Stanley para calcular el coste total de la operación: 12.000 millones, por lo que descartó completamente la operación.
La resolución de Banco Popular se debió, según los organismos oficiales a la crisis de liquidez de la entidad financiera y no a su solvencia, ya que ésta era del 11,5%. Morgan Stanley, por encargo de Bankia, realizó sus cuentas en un informe que está ahora en poder del juez Fernando Andreu, que instruye la causa compleja de Banco Popular.
Las cifras mostradas por el banco estadounidense están sirviendo ahora de munición para las acusaciones en la causa abierta por la resolución de la entidad financiera y la ampliación de capital de 2016. Las sentencias judiciales en las primeras instancias están siendo favorables a los demandantes en la ampliación de capital de 2016 ya que no se mostró la imagen fiel de la entidad.
Bankia rechazó la compra de Banco Popular con las cifras de Morgan Stanley
Morgan Stanley analizó la capacidad de Bankia para comprar Banco Popular y también la situación financiera de éste. En el mejor escenario, la entidad controlada en un 61% por el Frob debía pagar 12.194 millones de euros. Los números no difieren respecto a los 13.595 millones de euros de pérdidas que registró Banco Popular en 2017. Para el cálculo, Morgan Stanley se basó en datos públicos, estimaciones de la auditora EY y cifras solicitadas al consejo, según El Confidencial.
No obstante,, Bankia podría haber abonado tan ‘solo’ 7.478 millones de euros, ya que se incluía la posibilidad de una declaración de quiebra antes del traspaso a Bankia mediante el «bail in», es decir, que accionistas y acreedores pagaran el agujero, mientras que la entidad nacionalizada podría acogerse al Esquema de Protección de Activos, EPA.
Banco Popular era solvente, así lo reflejaban sus ratios de capital CET1 Fully Loaded, con un 10% entre enero y marzo del pasado año, tres meses antes de que los accionistas y bonistas perdieran toda la inversión. El banco estadounidense arroja ahora una menor cifra, del 7,3%, prácticamente la mitad que Bankia, e inferior a Banco Sabadell. Según el banco estadounidense, Banco Popular tenía que obtener 14.730 millones de euros para volver a tener el 11,5% en esta ratio. Bankia debía inyectar al menos 15.000 millones para poder comprarlo, aunque cuenta con liquidez para no tener que pedir todo el dinero al mercado.
La venta de participaciones de Banco Popular hubiera aligerado la factura final
Asimismo, Morgan Stanley tuvo también en cuenta la venta de activos de Banco Popular, con los que la operación rebajaría el coste, como la participación en Wizink, Allianz Popular y Aliseda, junto a Servicer Portugal y el negocio de cajeros con Crédit Mutuel. En concreto, habría obtenido cerca de 2.000 millones de euros.
Con estas operaciones, Bankia podría haber tenido que soltar 12.194 millones, un montante que evitaría un deterioro de la ratio de solvencia, al tiempo que podría haber obtenido ingresos con la venta de carteras inmobiliarias tóxicas. En total, se calcularon 19.100 millones en créditos dudosos y 36.800 millones de activos improductivos.
Las sinergias con Banco Popular, hubieran ahorrado a la nueva compañía unos 400 millones anuales, una cifra calculada a partir de las adquisiciones anteriores durante la crisis. Popular hubiera dado una fuerte entrada de Bankia en Andalucía, Castilla y León y Galicia. El beneficio de Bankia hubiera rondado los 800 millones con la incorporación de Popular.
