El desempleo de larga duración afecta a la salud mental de los trabajadores, especialmente los de la construcción, sector que dejó fuera del mercado laboral durante largos periodos a muchos de sus empleados a raíz de la crisis económica de 2007.
Es una de las principales conclusiones del estudio «¿El desempleo daña la salud mental?», publicado por el Observatorio Social de ”la Caixa”, que cruza datos de la Encuesta de Población Activa y de la Encuesta Nacional de Salud de 2006 y 2011 para comparar los indicadores de salud mental de los trabajadores de la construcción antes y después del estallido de la burbuja inmobiliaria.
Según el trabajo, entre 2006 y 2011, cada vez que la tasa de desempleo en la construcción aumentaba 10 puntos porcentuales, los desórdenes mentales relatados por los trabajadores expulsados del sector crecían alrededor de 3 puntos.
Concretamente, el desempleo en el sector de la construcción pasó del 6 al 24 %, y, en el mismo periodo, el porcentaje estimado de trabajadores empleados anteriormente en la construcción que declararon haber tenido problemas mentales aumentó casi 6 puntos porcentuales.
El estudio destaca diversos desórdenes mentales fuertemente asociados con el desempleo: los parados declaran que sienten estrés, que se sienten incapaces de concentrarse y que no desempeñan un papel importante en la sociedad, respuestas que eran mucho menos habituales antes de haber perdido el trabajo.
El análisis detecta también que disminuyó el número de desempleados de la construcción que decían tener muy buena salud. «Y no es que sufrieran otras enfermedades, sino que, probablemente, su estado psíquico deteriorado les hacía creer que no tenían buena salud«.
En la crisis no solo aumentó el paro, sino también su duración. En 2006, el 2 % de la población activa había estado en el paro más de 2 años. En 2011, este grupo se había casi cuadruplicado hasta rozar el 8 %.
En el sector de la construcción, la incidencia del paro de larga duración se multiplicó por 18: pasó del 0,1 % de la población activa en 2006 a cerca del 1,8 % en 2011.
La duración de su desempleo se alargó enormemente, lo que, según el informe, podría ser el factor diferencial que explique el impacto en la salud mental. EFE
