«Estoy pensando en un premio bien bueno para todos los que voten con el carnet de la patria», dijo Nicolás Maduro en uno de los mítines antes de las elecciones que se celebrarán dentro de 17 días en Venezuela.
«¡Qué carajo me importa lo que diga Europa, qué carajo me importa lo que diga Washington!», clamó Nicolás Maduro el miércoles en un mitin en La Guaira, cerca de Caracas.
Los bono regalos, hasta ahora de 700.000 bolívares pero aumentados a 1,5 millones en el Primero de Mayo ante la marcha imparable de la hiperinflación, son la principal herramienta del chavismo para «proteger al pueblo» y para empujarle hasta las urnas frente a la abstención que predica la oposición. El «hijo de Chávez» ha insistido hasta la saciedad que «todo el que tenga carnet de la patria tiene que votar, eso es dando y dando».
El carnet de la patria es la principal herramienta de control social y político desarrollada por la revolución desde el año pasado, ya presente en las tres elecciones de 2017. De hecho, los bonos repartidos por Navidad, Reyes Magos, Carnaval, Semana Santa, el Día de la Mujer o el 1 de mayo son sólo para los llamados patriotas, pese a tratarse de fondos del Estado.
El jefe de Estado de Venezuela y candidato a la reelección Nicolás Maduro, dijo hoy en un acto de campaña que no le importa si es reconocido o no por Europa o Estados Unidos, de llegar a ganar nuevamente las elecciones presidenciales del próximo 20 de mayo, y que solo le da importancia a lo que diga el pueblo.
«Ahí andan alborotados los oligarcas porque van para Europa, porque están en Washington los oligarcas (diciendo) ‘A maduro no lo van a reconocer en el mundo’, qué carajo me importa», dijo y agregó: «Si me reconoce el noble pueblo de Venezuela, qué carajo me importa lo que diga Europa, qué carajo me importa lo que diga Washington».
Maduro aseguró que no le tiene miedo «a nada» ni a «nadie».


