José Bravo, el cubanoamericano afincado en Miami, que fue agredido por un grupo de manteros en el centro de Barcelona, reclama al Departamento de Estado de EEUU emitir una advertencia de viaje ante el peligro que supone “el ambiente agresivo” que denota la ciudad europea, según informa diariodelasamericas.com.
“Hay que llamar la atención. Que la gente sepa lo que está sucediendo allí. Yo tuve suerte y sobreviví el ataque, pero otra persona podría pasarla peor. Podrían matarla”, argumentó Bravo a diariodelasamericas.com
De hecho, el agredido ha contactado con los congresistas Ileana Ros-Lehtinen y Mario Díaz Balart, así como con el senador Marco Rubio, con la intención de transmitirles sus preocupaciones y lograr de ellos los apoyos necesarios para convencer a Washington. Sobre “el peligro que corren los ciudadanos estadounidenses en Barcelona”.
De 40 años, Bravo estaba en la ciudad de vacaciones con su familia. Cuando unos vendedores ambulantes le agredieron al interceder para que dejaran de atacar a una mujer que les había recriminado.
“Primero me atacaron con patadas y golpes. Y después con cintos y algún arma punzante de metal con la que me dieron en la cabeza”, recordó Bravo, quien abandonó el lugar, en la céntrica Plaza de Cataluña, para evitar males peores. Aún así fue perseguido y nuevamente golpeado, hasta que le hicieron una herida en la sien.
Los manteros de Barcelona “me quisieron matar”, asegura Bravo
Los vendedores ambulantes, que proliferan en el centro de las ciudades españolas son concocidos como ‘manteros. La mayoría son inmigrantes africanos que se dedican a vender productos falsificados de grandes marcas conocidas, que esponen sobre mantas que colocan en el suelo de las calles más concurridas.
Es una práctica ilegal que las autoridades toleran, por ser realizada por inmigrantes, y que despierta el descontento de comerciantes que pagan sus impuestos y otros servicios.
La Policía Local de Barcelona abrió una investigación y logró identificar al menos a uno de los «manteros» que agredieron a Bravo y le causaron una herida en la cabeza, por la que fue atendido en un hospital.
Hace apenas un año, en circunstancias muy diferentes, 13 personas fueron asesinadas y decenas heridas en el popular paseo La Rambla de Barcelona, cuando una furgoneta arremetió contra los transeúntes.
Horas después, el Estado Islámico reivindicó el atentado mediante la agencia de noticias Amaq.
Bravo insiste en que las autoridades barcelonesas “no hacen suficiente para mejorar la seguridad en las calles” y que los “turistas estadounidenses deben conocer los peligros”.
“Quisiera que Washington emitiera una advertencia de viaje porque yo tuve suerte. Pude haber muerto en Barcelona, y otras personas pueden que terminen peor”, resumió.
