El empleo británico no se resiente por el ‘Brexit’

Noticias 21/08/2016

Ya casi se han cumplido los dos meses desde la celebración del referéndum por el ‘Brexit’ en Gran Bretaña y, como se apuntaba desde ciertos sectores más minoritarios, las consecuencias no han sido ni mucho menos tan graves como se esperaban. Al menos a corto plazo. Y es que si bien el escenario financiero se estabilizó pasados los pocos días desde la votación que puso al Reino Unido en la casilla de salida de la Unión Europeo, ahora han sido los datos de empleo los que han calmado un poco más dichos miedos a la tantas veces proclamadas desde diversos sectores.

Pese a que, tal y como se apunta en IG Marktes, uno de los principales argumentos en contra de la salida que esgrimieron los defensores de la permanencia en la UE fue el empleo, lo cierto es que los primeros datos correspondientes al paro entre los meses de abril y junio han dejado datos ciertamente optimistas: la tasa de desempleo en Gran Bretaña se situó en el 4,9% según la Oficina Nacional de Estadística (ONS) británica. Unos datos para nada baladís, ya que el porcentaje de desempleo es el menor desde septiembre de 2005 y, no solo eso, sino que el porcentaje de población empleada (el 74,5%) es el más alto desde que dicho registro comenzó allá por 1971.

Las cifras totales de las estadísticas oficiales dejan un panorama laboral en Gran Bretaña con 1,64 millones de desempleados, en una rebaja trimestral de 52.000 empleados y de 207.000 respecto al año anterior; mientras que el número de población ocupada subió hasta los 31,75 millones, un alza de 172.000 y 606.000 personas en el trimestre y el año, respectivamente. Y no solo eso, sino que, gracias a una subida del salario mínimo estatal, los ingresos semanales medios de los empleados británicos subieron un 2,4% durante el último trimestre.

Pese a todo, también hay que tener en cuenta la relatividad de estos resultados, ya que los efectos que los defensores del Britain Stronger in Europe afirmaban que el ‘Brexit’ tendría sobre el empleo aún no pueden ser cuantificados en su totalidad. Primero de todo porque muchas de las firmas internacionales y europeas que pueden abandonar Gran Bretaña debido a un posible aislamiento internacional aún no lo han hecho, probablemente debido a que estén esperando por el resultado de las negociaciones entre Londres y Bruselas. Y, segundo y consecuencia de la primera causa, el miedo que puede afectar a los pequeños y medianos empleadores no se consumará hasta que se produzcan las primeros efectos reales del ‘Brexit’, para lo cual, también, habría que aguardar a que finalicen las negociaciones bilaterales entre Europa y Gran Bretaña.

En resumen, y como ya se viene alertando desde antes del referéndum, las mayores consecuencias de las votaciones del pasado 23 de junio no se conocerán hasta que, nuevamente, la situación se estabilice en torno al acuerdo o no-acuerdo entre ambas partes, Gran Bretaña y Europa. Y de dichas negociaciones emanarán las consecuencias reales (ya no solo para el empleo, sino para todo el sistema económico británico, principalmente) de todo este proceso, que ni mucho menos ha llegado ya a su fin.

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