El empleo parcial involuntario, fórmula utilizada la crisis por miles de empresas para ahorrar costes, continúa creciendo durante la recuperación económica al pasar del 11,7% al 15,3% en la última década.
En ese mismo período, se ha duplicado el porcentaje de personas que quieren un empleo a tiempo completo, del 30% en 2006 al 60% en 2016, según los datos del Banco de España, que argumenta que este empleo parcial involuntario se debe a la menor demanda de trabajo en las empresas y el deseo de quienes ya trabajaban a tiempo parcial de dedicar más horas.
El Banco de España ha señalado hoy que el aumento del empleo parcial involuntario -es decir, el de quienes desearían trabajar más horas- durante los años de la crisis no está retrocediendo con la recuperación, por lo que podría convertirse en un elemento «estructural» de la economía.
Sin embargo, con la recuperación «no se observa una vuelta a los niveles previos a la crisis», lo que «podría indicar que parte del aumento del volumen de trabajo a tiempo parcial se habría convertido en permanente en el mercado laboral español». En esta tendencia podrían haber influido los cambios normativos, en particular la reforma laboral de 2012, que flexibilizó los contratos a tiempo parcial y permitió la realización de horas extras.
El Banco de España también constata que la probabilidad de que un trabajador a tiempo parcial involuntario consiga un empleo a jornada completa era del 17,5 % en 2016, por debajo de los empleados parciales por otros motivos, al contrario de lo que sucedía antes de la crisis.
Además, esta probabilidad no ha aumentado en los últimos años, «lo que vuelve a incidir en la posibilidad de un cambio más permanente en la demanda de trabajo a tiempo parcial«.
El Banco de España considera también que la tradicional medición del paro registrado -personas que desean trabajar, están disponibles para hacerlo y buscan empleo de forma activa- podría ser «demasiado estricta» en tiempos de crisis.
Así, analiza el impacto en las cifras de paro al incorporar personas que no buscan empleo porque creen que no lo van a encontrar o por cualquier otro motivo, así como aquellos que buscan empleo pero no están disponibles de manera inmediata, aunque esto «no cambia de forma significativa la visión sobre la posición cíclica de la economía».
