Telefónica parecía despejar dudas e incógnitas durante los primeros meses del año bursátil. No obstante, no ha solucionado los puntos clave de su estrategia: la reducción de deuda y dar salida a O2, su filial británica.
La deuda de Telefónica vuelve a acercarse a los 50.000 millones de euros, pese a que en el plan estratégico se apuntaba que era una prioridad reducirla. La operadora presidida por José María Álvarez-Pallete ha ido emitiendo más deuda ante la falta de una solución al problema de O2, cuya venta a un fondo fue vetada por Bruselas. Los inversores veían en ese punto truncada la estrategia de la operadora, que tuvo que paralizar la salida a Bolsa de Telxius ante los precios tan bajos que exigían los fondos, para después vender el 40% al fondo KKR por 1.275 millones de euros.
Lejos quedan, de momento, los 10,6 euros que llegó a tocar en mayo, ahora baila con los 9 euros por acción, un 15,4% más abajo. En 2016, los accionistas de Telefónica perdieron un 15%, y un 36% desde los máximos de agosto del 2015, cuando tocaba los 14 euros por título.
El problema de O2
Ante esta falta de certeza y visibilidad tanto en O2, como en la bajada de deuda, los fondos han iniciado una presión bajista sobre las denominadas «matildes». De hecho, Boussard & Gavaudan Investment Management ha incrementado recientemente su posición corta hasta el 1,6% del capital de Telefónica, frente al 1,51% que ostentaba el 23 de agosto, mientras BNP Paribas alcanza el 0,71%, su mayor apuesta bajista en Telefónica desde diciembre de 2016. En total, la posición bajista en Telefónica roza el 3%, el nivel más elevado desde junio de este año.
Asimismo, Telefónica tuvo que lidiar el año pasado con el rumor de una opa, más cuando en el sector se realizaron importantes operaciones corporativas. Se llegó incluso a decir que la estadounidense AT&T estaba detrás de una posible Opa, pero la operadora lo ha desmentido. No obstante, una operación de compra sobre Telefónica conllevaría la inclusión no sólo de los 50.000 millones de deuda, sino la supeditación a las legislaciones españolas y europeas debido a la red de infraestructuras. Esta extensa y compleja regulación veta la entrada de un inversor oportunista.
Riesgo de que deje de ser española
La Fundación de Cajas de Ahorro, Funcas, llegó a señalar en un informe que existe un riesgo “no despreciable” de que Telefónica deje de ser española. La posición de Telefónica “en el mercado latinoamericano hace que la compañía resulte muy atractiva para operadoras norteamericanas y chinas, dadas las cada vez mayores conexiones de China con toda Latinoamérica”, afirman los autores del artículo de Funcas.
