Comprar con el rumor y vender con la noticia. Este viejo dicho bursátil es el que aplican este miércoles los inversores en Abengoa. El principio de acuerdo de los acreedores con la compañía es «inminente», afirman fuentes conocedoras de la operación. Y ese «inminente» ha desatado las ventas en el valor tras dispararse un 145% en tres sesiones. Las caídas en Abengoa alcanzan ahora el 16%.
El G7 y Abengoa ultiman el acuerdo definitivo para dar luz verde al plan de viabilidad. El preacuerdo se realiza a solo dos semanas de cumplirse el plazo para esquivar el concurso voluntario de acreedores y contempla la inyección de 1.200 millones de euros y la refinanciación de otros 500 millones de euros de créditos actuales.
El preacuerdo estipula que el 55% de las acciones de la nueva compañía pase a manos de los que inyecten liquidez, mientras que el 40% se lo quedarán los actuales acreedores. Los dueños actuales de la compañía, es decir, acreedores solo tienen el 40% del capital.
La compañía y los acreedores trabajan a contrarreloj con el 28 de marzo como fecha límite para evitar el concurso y tras haber logrado despejar la semana pasada algunos escollos que mantenían estancadas las negociaciones en torno a la participación que Inversión Corporativa, la sociedad de la familia Benjumea y otros socios fundadores, buscaba mantener tras el proceso de reestructuración y a la figura del expresidente Felipe Benjumea.
Abengoa, que comunicó unas pérdidas de 1.213 millones en 2015, se acogió al preconcurso de acreedores el pasado mes de noviembre asfixiada por graves problemas de liquidez con una deuda bruta de 9.395 millones de euros y pagos pendientes a proveedores por 4.379 millones.
