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Molino de viento de Abengoa

Molino de viento de Abengoa./EFE

Lunes negro en Abengoa: desplome en Bolsa y su ex cúpula, a juicio

Abengoa se desploma más de un 8% en la jornada de este lunes con un horizonte negro si finalmente no vende Atlántica Yield, su joya de la corona. La ex cúpula, con Felipe Benjumea a la cabeza, se enfrenta al juicio por las millonarias indemnizaciones y administración desleal.

Abengoa está registrando un nuevo lunes negro. Los títulos A caen un 3%, mientras que las acción de clase B se hunden un 8,33%, hasta los 0,11 euros por acción. Abengoa no termina de despegar de su particular pesadilla. Debe un total de 100 millones de euros a acreedores que no acudieron a la quita de deuda, y estos inversores exigen ya el pago.

Abengoa tiene un grave problema de liquidez y solo puede hacer frente a estos pagos con desinversiones, como la contemplada en Atlántica Yield, la verdadera joya, que podría reportar a las arcas de la energética andaluza unos 800 millones de dólares. Deloitte, auditor de Abengoa, ya ha alertado sobre la estabilidad de la compañía, que no dispone de efectivo y su patrimonio se encuentra en números rojos. Todo ello después de que la banca haya salvado su primer match ball, pero ha reducido su exposición en Abengoa hasta prácticamente cero.

Mientras los problemas judiciales se suceden afectando de lleno a la ex cúpula controlada por Felipe Benjumea. La Fiscalía pide cinco años y cuatro años y tres meses de prisión, respectivamente, por presunta administración desleal.

Junto a ellos, se sentarán en el banquillo la que fuera presidenta de la comisión de Nombramientos y Retribuciones en la época -septiembre de 2015- Mercedes Gracia, y dos de sus consejeros Alicia Velarde y Antonio Fornieles, que se enfrentan a entre tres y cuatro años y medio de cárcel por idéntico delito.

Según el escrito de acusación de la Fiscalía, los tres habrían acordado el pago a Benjumea y Sánchez Ortega de 11,4 y 4,5 millones de euros, respectivamente, en concepto de indemnización por su cese anticipado, a sabiendas de que la compañía «ya atravesaba una grave crisis, y se estaba a punto de negociar o se había negociado con los bancos financiadores y aseguradores de la ampliación de capital».

Abengoa, la terrorífica historia que nunca acaba

El 24 de septiembre de 2015, tras conocerse ambas marchas, Abengoa comunicaba a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) que HSBC, Banco Santander y Credit Agricole que se habían comprometido a asegurar 465 millones de euros en la ampliación, si bien señalaba la suspensión del pago de dividendos a sus accionistas como medida para reducir el endeudamiento de la empresa.

Apenas dos meses después, Abengoa presentaba en los juzgados mercantiles de Sevilla una solicitud de preconcurso de acreedores, lo que unido a la salida de su cúpula motivó la interposición de acciones legales por parte de los bonistas de la compañía.

Durante la instrucción del caso, varios de los acusados alegaron que el cese de Benjumea como presidente ejecutivo no fue sino una «exigencia innegociable» de entidades como Banco Santander, versión que refuta el fiscal José Perals, que alude a una «salida voluntaria» pues «no consta que nadie dentro de Abengoa, y mucho menos de su Consejo le obligara o coaccionara, ni siquiera aconsejara, la adopción de tal decisión».

En este sentido, reprocha que los miembros de la comisión de Nombramientos le concedieran una bonificación por permanencia de 7 millones de euros «como agradecimiento«, a pesar de incumplir con los requisitos establecidos por contrato, entre ellos tener más de 65 años, ya que Benjumea acababa de cumplir 58.

Con todo, considera que Benjumea mantuvo sus vínculos pues en la misma sesión del Consejo de Administración «fue nombrado consejero dominical y presidente no ejecutivo», y se propuso la firma de un contrato de prestación de servicios de asesoramiento «en relación con las funciones que venía desempeñando en la sociedad hasta ese momento» con una retribución de 1,1 millones de euros.

Cantidad que, aseguran a Efe fuentes próximas a Benjumea, nunca llegó a percibir, y apuntan a que sus labores únicamente fueron como asesor, no como presidente no ejecutivo, pues el cargó recayó en José Domínguez Abascal.

De igual modo, la Fiscalía cuestiona el cobro de 4,5 millones tanto por el expresidente como por Sánchez Ortega en concepto de confidencialidad pos-contractual, no sólo porque «no se había extinguido en ninguno de los dos casos, sino porque ninguno de los dos precisaba asegurarse de una estabilidad económica tras su contrato». Para Gracia, Velarde y Fornieles, que posteriormente pasó a presidir la firma por espacio de cinco meses, el Ministerio Público pide 3 años y medio de prisión y una multa de 36.000 euros para cada uno de ellos; además, solicita que indemnicen con 11,5 millones a Abengoa de forma conjunta y solidaria con Benjumea. Una cuantía que desciende a 4,4 millones en el caso de Sánchez Ortega.

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