Abengoa se dispara un 12% en la sesión crucial para su continuidad como empresa. Este jueves celebra la importante junta general de accionistas, en el último día legal, y aún sin un acuerdo definitivo para mostrar su plan de solvencia.
Asimismo, la familia Benjumea se encuentra enfrentada, por lo que su futuro aún es borroso. Pese a ello, los inversores confían en un acuerdo para salvar a la empresa. Los ascensos en el Mercado Continuo alcanzan el 12%, hasta los 0,43 euros por acción.
Abengoa obtuvo una prórroga de 7 meses para cerrar definitivamente el acuerdo, mientras la entidad fijaba en el último día legal esta junta de accionistas, donde se espera se presente un plan de viabilidad. El juez dio de plazo hasta el 28 de octubre, aunque se espera que este jueves dé a conocer un acuerdo con la banca acreedora, que aún no estaba cerrado a día de ayer. No obstante, la empresa tiene aún todo el mes de julio para lograr llegar a buen puerto y cerrar así este triste episodio en una de las grandes empresas de España.
En la junta de Accionistas se vota la salida del consejo de Javier Benjumea, hermano mayor del ex presidente, Felipe Benjumea. Esta es la intención de Inversión Colectiva (IC), el instrumento con el que las familias fundadoras del grupo controla Abengoa. IC está bajo el control de Felipe Benjumea. Por lo que la lucha fraternal saltará a la luz pública.
Asimismo, Felipe Benjumea se quedará tras el acuerdo con la banca con menos del 5% de las acciones antes de que se dé luz verde al pacto.
A través de IC, Felipe Benjumea cuenta con el apoyo mayoritario de los fundadores, por lo que Javier Benjumea estará en clara minoría. Felipe Benjumea mantendrá tres puestos en la cúpula ejecutiva.
Asimismo, se tendrá que explicar la venta de activos y filiales durante este tiempo, así como los despidos que ha tenido que realizar la que fuera líder de las Renovables en Europa.
Felipe Benjumea, además, dejó fuera de la presidencia a José Domínguez Abascal para poder percibir 800 millones de euros en los próximos cinco años y otros 500 millones serían capital nuevo. Los fondos que aportaran el capital tendrían a cambio el 55% de las acciones de la nueva Abengoa. Los acreedores se quedarían con un 30% tras sufrir una quita del 70%, mientras que los Benjumea y los minoritarios se quedarían con un 5%.


