Este verano se hizo famosa la huelga de trabajadores de El Prat por las pésimas condiciones laborales de los trabajadores de Eulen, concesionaria de Aena. Las compañías aéreas y el sector turístico se quejan por las altas tasas de los aeropuertos españoles, pero, aún así, en vez de mejorar servicios, infraestructuras y precios, la pública Aena destinará el 80% de su beneficio, más de 1.000 millones de euros, a pagar a sus accionistas.Y el estado española es el mayor de ellos con el 51%, pero el resto, la mayoría son fondos de inversión, muchos de ellos extranjeros que han visto en Aena, el gestor de los aeropuertos españoles, una mina de oro.
El consejo de administración de Aena ha aprobado hoy su Plan Estratégico para el periodo 2018-2021, que mantiene un «pay-out» (porcentaje del beneficio destinado a dividendo) del 80 % y apuesta por la expansión internacional de la compañía con la colaboración de socios privados.
El Plan Estratégico, que se presentará a los inversores el 7 de junio, se articula en diez líneas de acción que pasan por ampliar y adecuar la capacidad en los aeropuertos prioritarios; aprovechar los activos inmobiliarios disponibles; rediseñar los espacios comerciales; y atraer tráfico internacional, sobre todo desde Asia, a los aeropuertos de Madrid y Barcelona, según la presentación remitida a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).
El 80% del beneficio neto al bolsillo de los accionistas
La política de dividendos aprobada hoy contempla el reparto del 80% del beneficio neto individual de la sociedad, excluidas las partidas extraordinarias, de los ejercicios 2018, 2019 y 2020.
No obstante, el consejo podría modificar esta política retributiva si se produjeran circunstancias excepcionales.
El plan estratégico apuesta por crecer en nuevos mercados para reducir los riesgos de concentración mediante la diversificación geográfica.
La expansión internacional se abordará con la colaboración de socios privados mediante la creación o adquisición de sociedades independientes para cada proyecto.
Según Aena, se potenciarán alianzas estables con socios de referencia de perfil preferentemente financiero.
El gestor aeroportuario se propone consolidar y ampliar activos ya operados en el extranjero a través de Aena Internacional, como los aeropuertos de Luton (Reino Unido), México, Cartagena o Cali (ambos en Colombia).
Además, a medio y largo plazo, se contempla la compra de activos internacionales de alto potencial a través de estructuras societarias en las que participen socios privados.
En el ámbito inmobiliario, el objetivo de Aena es aprovechar los suelos disponibles en colaboración con el sector privado y dinamizar la actividad económica en las ciudades aeroportuarias.
La empresa -a través de su filial Aena Inmobiliaria- identificará a los socios potenciales por cada tipo de activo y diseñará un procedimiento transparente de selección.
El plan contempla también un aumento de los recursos humanos en los años 2018 y 2019 para cubrir los perfiles necesarios y afrontar los nuevos retos y el incremento de actividad.
En los años siguientes también existe la posibilidad de incorporar nuevos efectivos, aunque sujeta a un análisis posterior.
Las sociedades que se creen para el desarrollo de la actividad inmobiliaria y el desarrollo internacional podrán dotarse de sus propios recursos.
Aena, un chollo para sus accionistas
En poco más de tres años, los fondos de inversión presentes en el accionariado de Aena y que acudieron a la OPV de febrero de 2015 casi han triplicado su inversión. Aena sacó en esa fecha al mercado el 49% del capital a un precio de 58 euros por acción. Hoy, 29 de mayo de 2018, ha cerrado a 163,45, euros, es decir, casi tres veces más.
En la salida a Bolsa se valoró al gestor aeroportuario en 8.700 millones de euros. Ahora vale 24.500 millones de euros. Además de la espectacular revalorización de la acción, los accionistas han recibido unos generosos dividendos. Aena tiene comprometido que el 50% de su beneficio se destine a dividendos. Esto ha supuesto hasta la fecha que en 2015 repartiera 415 millones de euros y en 2016, 574 millones de euros, el 40% más. Con cargo a 2017 subió el dividendo un 70%, hasta los 985 millones, de los que el Estado Ingreso más de 500 millones.
Y es que los que más ganan en Aena, una empresa aún con mayoría de capital público, porque el Estado, a través del Enaire, controla el 51%, son los fondos de inversión y grandes accionistas. El 46,5% del 49% total de la OPV fue vendida a grandes inversores. Empleados y pequeños inversores se quedaron con el 2,5% restante.

La empresa pública Enaire controla el 51% del capital de ahí que su presidente sea Jaime García lega, ex secretario de Estado de Comercio con Luis de Guindos y relacionado con el ‘pequeño Nicolás’. En su consejo, además, ha varias personalidades relacionados con el PP, como el exministro del Gobierno de Aznar Josep Piqué. Christopher Antony Hohn, un conocido inversor especulativo controla el 8,294%, aunque el 3,697% a través de The Children’s Invesment Master Fund. HSBC Holdings cuenta con el 5,429% y el gran banco alemán Deutsche Bank, con el 2,129%, una participación que ha mantenido estable desde la OPV
Aena salió a bolsa a 58 euros en febrero de 2015. Hoy, la acción vale 163,45 euros
La salida a Bolsa de Aena no estuvo exenta de polémica. Muchos acusaron al Estado de malvender la empresa. Salió a 58 euros y en una sólo sesión ganó el 20%, a 70 euros. Desde entonces, no ha hecho nada más que subir, entre otras cosas, porque todo lo más negativo económicamente del negocio aeroportuario español, como es, por ejemplo el colectivo de controladores, quedaron asignados a Enaire, la empresa en la se segregó a Aena antes de salir a Bolsa con unas cuentas saneadas.
Además, Aena optó por una política de subcontratas máxima. Es decir, a través de concesiones, como son, por ejemplo, las de seguridad o limpieza de aeropuertos quedan en manos privadas. Y esto es lo que denuncian los trabajadores de esas concesionarias y ha creado un gran clima de tensión laboral en Aena.
Los trabajadores de las concesionarias, como fue el caso de los trabajadores de Eulen en Barcelona, denunciaron unas condiciones laborales muy desfavorables, con sueldos por debajo de los 1.000 euros.
Privatización total
También, en círculos bursátiles, se comentan que los fondos de inversión presionan al Gobierno para la privatización total de Aena, es decir, para que venda el 51% que aún tiene en su poder y que podría vivirse un caso parecido al de la italiana Enel en Endesa, a la que obliga a repartir el 100% del beneficio en dividendos.
Sin embargo, este fondo, que ha mantenido reunidos con el PSOE y Ciudadanos para que apoyen al Gobierno en esta venta, se ha encontrado con la oposición radical de estos dos grupos y por ahora el gobierno ha aparcado la privatización total de Aena.


