Las actas de Banco Popular revelan la guerra interna en el consejo de administración, con Antonio del Valle como principal consejero desestabilizador de la entidad. Algunos consejeros apuntan que el Banco de España y autoridades presionaron para poner a Saracho.
«Quiero expresar mi preocupación sobre la posibilidad de que algunas actuaciones no hayan sido del todo correctas y hayan estado al límite de lo que se puede hacer”, afirmaba Roberto Higueras en el consejo de administración que sustituyó a Ángel Ron por Emilio Saracho, quien fue propuesto por Reyes Calderón, entonces coordinadora de los consejeros independientes y presidenta de la comisión de nombramientos, gobierno y responsabilidad corporativa. Esta consejera fue quien inició la búsqueda del sustituto de Ron a través de Spencer Stuart, que había propuesto también como candidatos a Manuel Pizarro y Antonio González Adalid.
El procedimiento se hizo con opacidad. Jorge Oroviogoicoechea, consejero independiente cercano a Ron, dijo, según consta en acta, que “por razones que desconoce, hasta el 11 de noviembre” no tuvo ninguna comunicación “del proceso de sucesión del presidente, aunque se había abierto meses atrás. En este sentido dejó constancia de su “disconformidad y malestar” por su exclusión en este procedimiento. Se llegó a pedir incluso la nulidad en el cambio, pero no se consiguió.
Varios consejeros denunciaron «la presión de diversos reguladores y autoridades” para que eligir a Saracho. Una parte de los independientes preferían a Pizarro, pero el resto de consejeros díscolos con Ron exigieron el apoyo a Saracho. «La disyuntiva era una confrontación y ruptura por este bloqueo, con consecuencias gravísimas, o votar al único candidato que unos eligieron hace meses», ha asegurado Oroviogoicoechea antes de votar por Saracho, con cuyo liderazgo Banco Popular dejó de existir tras casi 100 años de historia.
Del Valle, señalado por parte del consejo como el consejero desestabilizador
La división en el consejo era un secreto a voces y con dos bandos igualados en fuerzas. Ocho contra siete, que criticaron duramente las formas usadas para relevar a Ron de la cúpula. En concreto, usaron términos como «perplejidad”, “total oscuridad”, “total discrepancia”, “bastante penoso”, “proceso irregular” y “grave riesgo para la entidad”, según constan en las actas de Banco Popular recogidas por El País.
Este enfrentamiento liderado por la pinza latina fue el detonante de la resolución y venta por un euro a Banco Santander tan sólo seis meses después. Del Valle llegó a tantear la fusión con Banco Sabadell, pero cerró la puerta por una ambición aún mayor: echar a Ron y tener bajo control el Banco Popular. Los planes de Del Valle pasaron primero a destituir al consejero delegado, Francisco Gómez, para que entrara en el consejo Pedro Larena.
En agosto de 2016, el mexicano recabó apoyos tanto dentro como fuera del consejo. José María Arias, ex vicepresidente de Popular y ex presidente Banco Pastor, se posicionó a favor del consejero. De todos los miembros del consejo, sólo él votó en contra de la ampliación de Popular ya que defendía la fusión con otra entidad. Las críticas a Del Valle por parte de los defensores de Ron no se hicieron esperar, mientras que según fuentes cercanas al mexicano, la inversión era a largo plazo -no era para menos, quería el control del banco-, y «el cambio en la presidencia fue una decisión colegiada por los intereses generales del banco». No obstante, los desplomes más severos en Banco Popular se dieron precisamente con Saracho en la cúpula.
La guerra interna se desató en la ampliación de mayo y junio de 2016, por la que Popular había obtenido 2.500 millones de euros. En total, junto con la ampliación de 2012, el Popular captó 5.500 millones. No obstante, la caída en Bolsa no se detenía, pero fue a más una vez que Saracho tomó las riendas, anunciando la posibilidad de una ampliación de capital sin dar un solo detalle sobre cuantía, fecha y sobre todo para qué se iba a hacer.
Los reguladores llamaron al consejo
Antonio del Valle fue el consejero que partió casi por la mitad al consejo de administración. Entró en Popular con una inversión de 550 millones, el 6% del capital, pero la guerra contra Ron se desató a partir de junio de 2016, un año antes de la polémica y opaca resolución de la Junta Única de Resolución, que está ahora en los tribunales, con 96 demandas en el Tribunal de Justicia de la UE. Asimismo, los consejeros afirman que tanto el Banco de España y la CNMV llamaron al consejo para alcanzar una solución pactada y aceptar a Saracho.
Ron trató de convencer a Francisco González para la fusión con BBVA
Ante la inestabilidad en el consejo, Ángel Ron contactó con el presidente del BBVA, Francisco González, para tratar de cerrar una fusión. BBVA puso encima de la mesa 4.500 millones, pero Ron exigía más pese a la preocupante situación. González desistió en la operación, y los consejeros díscolos redoblaron los esfuerzos para echar al entonces presidente de Banco Popular.
A su juicio, para derribar a Ron era necesario recabar los apoyos de Credit Mutuel, 4%, y Allianz, y que el Banco de España estuviera de acuerdo. La Sindicatura de Accionistas (9,55%), y gran parte de los consejeros independientes aún eran fieles a Ron.


