Telefónica no gana para problemas. La salida a Bolsa de su filial argentina peligra ante la débil situación económica en la que se encuentra el país, con una moneda devaluada y los tipos de interés al alza, siendo la única región de Latinoamérica que los ha incrementado.
Con la llegada de Mauricio Macri al poder, Telefónica se ha visto golpeada por la normativa del 4G primero, ya que tuvo que esperar un año íntegro para poder prestar el servicio convergente, conocido como «cuádruple Play». Una normativa en favor del grupo Clarín, que pudo comercializarlo durante ese tiempo sin tener competencia.
Ahora se suma la situación macroeconómica del país latinoamericano. El peso argentino se está desplomando frente al dólar, cuya revalorización está ahuyentando a los inversores en deuda externa, ya que la fortaleza del billete verde está comiendo terreno a pasos agigantados a la rentabilidad de estos bonos soberanos.
En la última semana, el peso argentino se ha desplomado un 11%, y la única solución encontrada por la autoridad monetaria del país, su banco central, es subir los tipos de interés hasta en dos ocasiones, favoreciendo así la inflación y el incremento del precio en la cesta de la compra.
El problema para Telefónica se refleja ahora en la salida a Bolsa de su filial argentina. Y es que, la operadora presidida por José María Álvarez-Pallete está inmersa en el objetivo de reducir su principal quebradero de cabeza: la deuda. El nivel de deuda se sitúa muy cerca de los 44.000 millones, y la opción de sacar a Bolsa esta filial tiene altas probabilidades, pero siempre y cuando se den las condiciones de mercado necesarias. En este sentido, se estima que la ops u opv puede dar a Telefónica hasta 1.500 millones.
No obstante, el mercado no da por hecho esta operación debido a la situación de Argentina. De hecho, la operadora no ha apoyado la subida del IBEX 35 en las últimas jornadas, manteniendo un tono prácticamente plano a la espera de ver qué sucede finalmente.
Telefónica podría aparcar la salida a Bolsa de su filial en Argentina
Desde la pasada semana el peso argentino se ha desplomado más de un 10% pese a la intervención del Banco Central de Argentina para tratar de frenar la devaluación. A su vez, estos movimientos al alza de los tipos de interés indicen directamente en el consumo de los argentinos y en la cuenta de resultados de las empresas, que tienen que convertir el beneficio en euros. Según las últimas cuentas de Telefónica, los ingresos en Argentina casi se han desplomado un 14%.
Esta situación trunca de momento una hipotética salida a Bolsa de su filial en el país, más cuando el efecto divisa es la principal amenaza para tratar de captar esos 1.500 millones de euros estimados. La cúpula de esta filial ofrece esta posibilidad, pero no ha detallado ni concretado en qué consistirá la salida a Bolsa y cuándo se producirá.
En caso de apresurarse, la salida a Bolsa podría producir el efecto negativo de no captar los suficientes recursos en el mercado para contentar a expertos e inversores. No sería la primera vez que Telefónica deja en «stand by» una operación importante, ya lo hizo con O2, la filial británica tras el veto de Bruselas a la venta de Hutchison por 13.500 millones.
La inflación en Argentina se sitúa por encima del 25,5%, la más elevada de Latinoamérica y solo superada por la de Venezuela. No obstante, ha llegado a alcanzar el 47%. La devaluación del peso frente al dólar es importante y afecta negativamente al consumo: los precios locales se disparan en pesos y se da rienda suelta al mercado secundario, donde los bienes están denominados en billetes verdes.
Argentina, un país con los tipos de interés en el 40% y una inflación del 25%
Para evitar una mayor especulación sobre su deuda, el Ejecutivo de Macri ha subido el impuesto sobre ciertos bonos soberanos. La tasa a pagar por los tenedores es del 5%, provocando la venta masiva de estos bonos y por tanto la huida de capital. El temor de los argentinos es que se vuelva a producir un corralito, como el de 2001, un escenario que el Ejecutivo descarta por el momento.
Los expertos de BBVA aseguraban que de cara al segundo semestre se estima una «suave depreciación en línea con la reducción gradual de la tasa de interés y los menores flujos de exportación hasta alcanzar dólares 21,50 por dólar en diciembre». A su juicio, «la mayor parte del debilitamiento del peso se produjo en los primeros meses del año y que en el segundo semestre sólo perdería fortaleza en un 7%». No obstante, ya lleva una caída del 11% en tan solo una semana.
La economista jefe de BBVA, Gloria Sorensen, ha afirmado que no se trata de devaluación grande, del 4%. «La mayor parte ya se hizo y ahora vamos a tener una erosión de esa depreciación. En 2019, en cambio, esperamos una leve apreciación», ha indicado. La entidad financiera estima una tasa en los interés del 21% a tasa de política monetaria, el BBVA calculó que cerrará el año en 21%, aunque esa estimación podría ser revisada en los próximos reportes, teniendo en cuenta el mal dato de inflación de marzo. Ahora los tipos de interés están en el 40%.
